La ley de Trump avanza en la Cámara tras noche de furia y tensión

La ley de Trump avanza en la Cámara tras noche de furia y tensión
La ley de Trump avanza en la Cámara tras noche de furia y tensión

Tras una maratónica sesión nocturna marcada por la presión de la Casa Blanca y fracturas internas, los republicanos de la Cámara de Representantes lograron avanzar la polémica ley de impuestos y recortes de Donald Trump, despejando un obstáculo clave para su votación final.

En una dramática demostración de fuerza política y coerción, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó en las primeras horas del jueves un voto de procedimiento crucial para la «One Big Beautiful Bill» del presidente Donald Trump, una victoria pírrica obtenida tras una noche de intensas negociaciones que expuso las profundas divisiones dentro del Partido Republicano.

La votación, que finalizó con un ajustado marcador de 219 a 213, no concluyó hasta aproximadamente las 3:20 a.m., hora del este, después de que comenzara a las 9:30 p.m. de la noche anterior. Durante casi seis horas, el pleno de la Cámara se convirtió en el escenario de un drama político, con el liderazgo republicano, encabezado por el presidente de la Cámara, Mike Johnson, luchando frenéticamente para sofocar una rebelión interna que amenazaba con descarrilar la principal prioridad legislativa de Trump antes del feriado del 4 de julio.

Una victoria forzada por la presión presidencial

El avance de la legislación no fue producto de un consenso ideológico, sino el resultado de una campaña de presión implacable orquestada desde la Casa Blanca. Con la votación estancada y un puñado de republicanos rebeldes —tanto moderados preocupados por los recortes a Medicaid como conservadores que consideraban insuficientes los recortes al gasto— negándose a ceder, el propio presidente Trump intervino directamente.

A través de su plataforma Truth Social, Trump arremetió contra los disidentes en una serie de publicaciones cargadas de frustración. «¿A qué están esperando los republicanos???», escribió poco después de la medianoche. «¿Qué intentan demostrar??? ¡¡¡MAGA NO ESTÁ FELIZ, Y LES ESTÁ COSTANDO VOTOS!!!».

«Para los republicanos, este debería ser un voto FÁCIL por el ‘SÍ’. ¡¡¡RIDÍCULO!!!» – Donald Trump, en una publicación en redes sociales durante el estancamiento de la votación.

Fuentes del Capitolio confirmaron que Trump estuvo «directamente involucrado» en las conversaciones, ofreciendo «ciertas garantías» sobre futuros proyectos y acciones ejecutivas para ganarse a los legisladores indecisos. Este enfoque transformó la votación legislativa en una prueba de lealtad al presidente. La presión fue tal que, al final, solo un republicano, el representante Brian Fitzpatrick de Pensilvania, votó en contra de la regla, uniéndose a todos los demócratas en la oposición.

El Maratón de Jeffries y el Contencioso Camino a Seguir

La aprobación del procedimiento no trajo calma, sino que dio paso a otra táctica de confrontación. Inmediatamente después de la votación, el líder de la minoría demócrata, Hakeem Jeffries, tomó la palabra para un discurso de «minuto mágico», un privilegio que le permite hablar sin límite de tiempo.

Durante horas, Jeffries denunció el proyecto de ley, calificándolo de «abominación repugnante» y «estafa fiscal del GOP que destripa Medicaid, arranca la comida de la boca de niños, ancianos y veteranos, y premia a los multimillonarios con recortes de impuestos masivos». Su filibusterismo de facto retrasó aún más el debate y la votación final, subrayando la amarga división que genera la legislación.

El episodio nocturno revela una verdad incómoda para el liderazgo republicano: su unidad es más transaccional que ideológica. Los votos no se ganaron con argumentos sobre los méritos de la ley, sino con la promesa de favores y la amenaza de represalias políticas, un indicativo de la fragilidad de su mayoría y del poder que Trump ejerce sobre el partido.

La «Gran y Hermosa Ley» ha superado un obstáculo, pero la batalla dejó cicatrices visibles y anticipa una votación final igualmente contenciosa que definirá la agenda económica y social del país en los próximos años.

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