La mañana del lunes 11 de agosto comenzó como cualquier otra para los trabajadores de la planta Clairton Coke Works de U.S. Steel, en Clairton, Pensilvania. Sin embargo, a las 10:51 a.m., el rugido de una explosión rompió la rutina y cambió el destino de decenas de familias.
Una densa columna de humo gris se elevó sobre la ciudad, visible a kilómetros de distancia. Entre sirenas, gritos y confusión, las autoridades confirmaron lo que nadie quería escuchar: al menos una persona había muerto y decenas resultaron heridas.
Un estallido que sacudió a la comunidad
Según testigos, el estallido se originó en una estructura de bloques que controla el flujo de gas de coque, ubicada entre dos baterías de producción. Antes del incidente, una alarma había advertido sobre una posible fuga.
“Sentí que el edificio se sacudía. Cuando salí, vi una nube negra gigantesca”, relató un operario que pidió anonimato.
Equipos de emergencia llegaron en minutos: ambulancias, camiones de bomberos y helicópteros de rescate trasladaron a los heridos a hospitales de la región, incluyendo el Centro Médico Mercy y la Red de Salud de Allegheny.
Alerta sanitaria y medidas de precaución
Por recomendación de las autoridades, los residentes en un radio de más de un kilómetro fueron instados a permanecer en sus hogares, cerrar puertas y ventanas y poner sus sistemas de ventilación en modo recirculación.
Aunque los monitores no detectaron niveles peligrosos en la calidad del aire, el mensaje fue claro: mejor prevenir que lamentar.
Una planta con historia y riesgos
La Clairton Coke Works es una instalación centenaria, pieza clave para la cadena de producción de U.S. Steel. Allí se produce el coque que alimenta altos hornos en Pensilvania e Indiana.
Pero su historia también incluye sombras: en 2018, un incendio provocó emisiones de gases tóxicos durante meses. En 2010, otra explosión dejó más de 20 trabajadores heridos.
Este nuevo accidente reabre el debate sobre la seguridad industrial y el futuro del complejo Mon Valley Works, actualmente en un proceso de modernización valorado en más de 2 mil millones de dólares, ligado a la compra de U.S. Steel por Nippon Steel.
Reacciones y promesas de acción
El alcalde de Clairton, Richard Lattanzi, expresó la angustia de su comunidad: “Estos trabajadores vienen a ganarse la vida sin saber si volverán a casa”.
El gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, y el vicegobernador Austin Davis aseguraron que el estado está movilizando todos los recursos disponibles para atender la emergencia y pidió a la población evitar la zona.
El sindicato United Steelworkers también desplegó un equipo de expertos en salud y seguridad para apoyar la investigación.
Investigación en curso
Al cierre de este artículo, U.S. Steel no había emitido un comunicado oficial. Las autoridades continúan analizando la causa exacta del siniestro y evaluando los daños estructurales.La tragedia deja una lección urgente: en la industria pesada, la seguridad no es un lujo, es una necesidad vital.


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