La temporada de lluvias en México no solo trae consigo inundaciones y un descenso en las temperaturas, sino también un incremento drástico en la actividad eléctrica de la atmósfera. Cada año, las tormentas generan miles de descargas que representan un peligro latente para la población.
De acuerdo con datos del Servicio Meteorológico Nacional y el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), México es uno de los países con mayor actividad de tormentas eléctricas en América Latina, registrando cientos de decesos anuales por esta causa.
El fenómeno en la temporada de lluvias no se distribuye de manera uniforme por el territorio nacional. La interacción de los sistemas de baja presión, la humedad de los océanos y la orografía del país crean escenarios específicos donde la caída de rayos se vuelve un evento cotidiano y sumamente peligroso.
Los estados con mayor actividad eléctrica en la temporada de lluvias
Las zonas montañosas y las regiones con climas cálidos y húmedos son los principales imanes para las descargas atmosféricas. El Estado de México encabeza las estadísticas nacionales en cuanto a frecuencia de rayos y fatalidades debido a su altitud y densidad poblacional.
Otras entidades federativas que registran una alta incidencia en la temporada de lluvias son Michoacán, Oaxaca, Chiapas y Veracruz. En estas regiones, la Sierra Madre del Sur y la Sierra Madre Oriental obligan al aire húmedo a elevarse de forma abrupta, provocando la formación de nubes cumulonimbus de gran desarrollo vertical.
El Altiplano Central, que incluye a la Ciudad de México, Puebla y Tlaxcala, también experimenta una fuerte actividad. En estas zonas urbanas, el «efecto de isla de calor» intensifica las tormentas vespertinas, multiplicando el riesgo para quienes se encuentran a la intemperie.
Medidas de prevención en la temporada de lluvias
El peligro de recibir una descarga en la temporada de lluvias no se limita a los campos abiertos. Los entornos urbanos presentan riesgos específicos debido a las estructuras elevadas y los sistemas de cableado, que pueden conducir la electricidad hacia el interior de los hogares.
La regla del «30-30» es vital: si ves un relámpago y escuchas el trueno en menos de 30 segundos, el peligro es inminente. Busca refugio de inmediato y quédate ahí hasta 30 minutos después del último trueno.
Para reducir la vulnerabilidad en la temporada de lluvias, Protección Civil recomienda evitar refugiarse debajo de árboles aislados o estructuras metálicas como postes y antenas. Si la tormenta te sorprende en una zona rural o en un campo abierto, la postura de seguridad consiste en agacharse, juntar los pies y colocar las manos sobre las rodillas.
Dentro de casa, la prevención también es necesaria. Es fundamental desconectar los aparatos electrónicos para evitar daños por sobretensión y abstenerse de usar teléfonos fijos con cable, bañarse o lavar platos mientras dure la tormenta eléctrica, ya que el agua y las tuberías metálicas son excelentes conductores de electricidad.
Mantenerse informado sobre el pronóstico del tiempo diario y las alertas tempranas emitidas por las autoridades locales es la mejor herramienta para anticiparse a los riesgos. La prevención y el conocimiento de los puntos críticos salvan vidas durante los meses más severos del año.
Mitos y realidades sobre las tormentas
Existe la falsa creencia de que las llantas de los autos aíslan la electricidad. En realidad, la protección proviene de la carrocería metálica que conduce la energía hacia el suelo.
El cuerpo humano no almacena la carga de un rayo tras el impacto directo. Por lo tanto, brindar primeros auxilios inmediatos como la reanimación cardiopulmonar resulta completamente seguro y vital.
Los teléfonos celulares no atraen las descargas atmosféricas por sí mismos de ninguna manera. El peligro real radica en utilizarlos en espacios abiertos durante el desarrollo de la tormenta.
Datos históricos sobre descargas eléctricas
Los registros oficiales demuestran que la gran mayoría de los incidentes ocurren por la tarde. El horario crítico se concentra principalmente entre las catorce y las diecinueve horas diariamente.
Las actividades agrícolas y ganaderas presentan el mayor índice de vulnerabilidad en el país. Los trabajadores del campo están más expuestos debido a la falta de refugios cercanos construidos.
El calzado con suela de goma no ofrece protección real frente a un impacto directo. La potencia de una descarga residencial supera por completo la resistencia de cualquier material aislante.


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