El consumo de carne en México alcanzó en 2025 el récord más alto del que se tenga registro. De acuerdo con el Compendio Estadístico 2026 del Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne), cada habitante consumió en promedio 85.3 kilogramos al año.
Este avance del consumo de carne representa un incremento de 2.6 kilos por persona en comparación con el año anterior. En términos globales, la demanda nacional superó las 11.2 millones de toneladas, consolidando al país como uno de los mercados más dinámicos del mundo.
Especialistas del sector destacan que este crecimiento del consumo de carne responde a factores económicos clave que fortalecieron los hogares. El incremento al salario mínimo, la baja tasa de desempleo y las transferencias gubernamentales mejoraron la capacidad adquisitiva de las familias mexicanas.
Asimismo, la estabilidad del tipo de cambio blindó el poder de compra general, permitiendo un acceso sostenido a la proteína animal. La directora general del Comecarne, Macarena Hernández, subrayó que el país mantiene una sólida tendencia al alza en este rubro alimentario.
Este fenómeno refleja un cambio importante en la dieta de las familias, que priorizan la proteína animal dentro de su gasto mensual para asegurar una nutrición adecuada diariamente.
El pollo lidera las preferencias y el consumo de carne
La carne de pollo se mantuvo como la favorita en las mesas mexicanas para el consumo de carne tras registrar un crecimiento del 3%. Este avance significó la incorporación de 152 mil toneladas adicionales al mercado interno durante el último periodo reportado.
El dinamismo del pollo responde a un efecto de sustitución, ya que los consumidores lo eligieron frente al encarecimiento de la res. A nivel global, el pollo también lideró las preferencias con un alza del 2.9%, superando al cerdo y la res.
Por su parte, el consumo de cerdo en el país mostró un repunte notable del 7%, equivalente a 232 mil toneladas más. La carne de res creció un moderado 2.7%, aportando unas 61 mil toneladas adicionales al volumen nacional.
En contraste, el pavo sufrió un fuerte retroceso del 10.2% debido al encarecimiento del producto importado desde Estados Unidos. Cabe destacar que México adquiere del mercado estadounidense cerca del 90% del pavo que se consume en su territorio.
Factores detrás de los precios y el desabasto
A pesar del éxito en cifras en el consumo de carne, Ernesto Salazar, directivo del sector, advirtió que el alza de costos limitó un mayor avance. Durante 2025, el precio del bistec de res subió 24.8%, la pierna de cerdo 12.3% y la pierna de pollo 5.6%.
En las carnicerías, el último eslabón de la cadena, los aumentos llegaron al 15.6% en res y 8.3% en cerdo. Estas presiones responden a mayores costos en la movilización de bovinos, alimentación, traslado de granos, sacrificios y procesos de empaque.
Las altas tasas desde el ganado en pie van impactando de forma consecutiva a cada intermediario hasta llegar al consumidor. Actualmente, México es el sexto consumidor mundial de carne y figura como el primer importador de cerdo y segundo de pollo.
Paralelamente, las exportaciones mexicanas repuntaron en 2025 gracias a las compras de Estados Unidos, destino que concentró el 60.6% del volumen. Este avance ocurrió pese a restricciones comerciales y cierres sanitarios derivados de la presencia del gusano barrenador.
Finalmente, Comecarne alertó que los cupos de importación vigentes aprobados por el Gobierno Federal resultan completamente insuficientes para el mercado. El organismo solicitó evaluar mayores volúmenes de importación para evitar deficiencias graves en el abasto y nuevas presiones inflacionarias.
Perspectivas del mercado cárnico
El panorama para los próximos meses en tema de consumo de carne exige una planeación estratégica profunda que garantice el abasto alimentario de todas las familias en las regiones mexicanas.
Por ello, las autoridades y productores locales deben unificar esfuerzos urgentes para estabilizar los costos actuales y proteger el bolsillo del consumidor final.


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