La temporada de lluvias 2026 está por comenzar formalmente en el territorio nacional, trayendo consigo un alivio para las zonas afectadas por la sequía, pero también alertas importantes. De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), este ciclo anual presenta condiciones particulares debido a la transición de fenómenos climáticos globales. Es fundamental conocer las fechas exactas para que la población pueda tomar medidas preventivas y evitar riesgos innecesarios.
Aunque durante el mes de abril ya se han registrado algunas lluvias aisladas y frentes fríos residuales, el temporal fuerte tiene fechas marcadas en el calendario oficial. Los expertos señalan que este año las precipitaciones podrían ser ligeramente superiores al promedio histórico en diversas regiones. Esto se debe a la interacción de ondas tropicales y el desarrollo de sistemas de baja presión en ambos litorales del país.
Cuándo inicia la temporada de lluvias 2026
La fecha oficial de inicio depende directamente de la cuenca oceánica que se observe. Para el Océano Pacífico, el periodo comienza el próximo 15 de mayo, mientras que para el Océano Atlántico y el Golfo de México, la fecha establecida es el 1 de junio.
No obstante, el SMN ha advertido que el ingreso de humedad comenzará a intensificarse desde la segunda quincena de mayo en el centro y sur del país.
Se espera que el mes de junio sea uno de los más activos del primer semestre, con acumulados de agua que podrían superar los 110 milímetros. Los meteorólogos vigilan de cerca la posible formación de ciclones tropicales de gran intensidad, los cuales suelen ser los principales motores de las lluvias torrenciales en las zonas costeras. La transición hacia el fenómeno de El Niño durante el verano también jugará un papel crucial en la distribución del agua.
Estados más afectados por la temporada de lluvias 2026
No todas las entidades federativas experimentarán la misma intensidad de agua. Según las proyecciones actuales, el noreste y el sureste de México serán las zonas con mayor actividad pluvial. Los estados que deben extremar precauciones incluyen a Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí, donde se prevén lluvias por encima del promedio. Asimismo, la Península de Yucatán y el estado de Veracruz enfrentarán precipitaciones constantes debido a su exposición directa a los sistemas del Atlántico.
Por otro lado, el centro del país no queda exento de riesgos. Entidades como la Ciudad de México, el Estado de México y Puebla suelen registrar inundaciones urbanas significativas.
Es vital que los ciudadanos realicen la limpieza de drenajes y alcantarillas antes de que los aguaceros se vuelvan diarios. En la zona occidente, estados como Jalisco y Colima también verán un incremento notable de tormentas eléctricas y rachas de viento a partir de junio.
Las autoridades de Protección Civil recomiendan a la población mantenerse informada a través de los canales oficiales del Gobierno. Es necesario identificar los refugios temporales más cercanos y contar con una mochila de emergencia. Recuerda que la intensidad de las tormentas puede variar rápidamente, y la prevención es la mejor herramienta para enfrentar los efectos de la naturaleza durante este periodo del año en México.
Recomendaciones de seguridad ante el temporal
Es vital que la ciudadanía revise las condiciones estructurales de sus viviendas antes de las tormentas. Limpiar los techos y asegurar los objetos que puedan salir proyectados es necesario. Además, se recomienda podar árboles que representen un peligro potencial para los cables de electricidad.
Mantenerse informado mediante los reportes del Servicio Meteorológico Nacional evitará sorpresas ante inundaciones repentinas. Es fundamental evitar cruzar corrientes de agua en calles o avenidas, ya que la fuerza del caudal suele ser engañosa. Proteja siempre sus documentos importantes en bolsas de plástico.
Finalmente, colabore con su comunidad para mantener las calles libres de basura y desechos sólidos. La acumulación de desperdicios es la causa principal del colapso en los sistemas de drenaje urbano. La prevención compartida reduce drásticamente el riesgo de desastres durante los meses lluviosos.


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