Hubo un tiempo en que las historias servían para explicar el mundo y sus complejidades con un lenguaje universal: el cuento. Esa magia de narrar mitos, leyendas y moralejas ha sido clave en todas las culturas. En 2025, mientras el cine comercial parece saturado de remakes y franquicias, el género de terror retoma ese espíritu para contar historias que van más allá del susto, para hacer pensar y reflejar realidades.
La película Weapons, dirigida por Zach Cregger (conocido por Barbarian), es un ejemplo brillante de esta renovación. Usando la antigua leyenda alemana del Flautista de Hamelín, el filme nos traslada a una pequeña comunidad estadounidense conmocionada por la misteriosa desaparición de casi todos los niños de una clase.
Una historia fragmentada y oscura
Con un estilo narrativo dividido en capítulos que reflejan los puntos de vista de varios personajes —la profesora Justine (Julia Garner), el padre atormentado Archer (Josh Brolin), el policía corrupto Paul (Alden Ehrenreich), un joven drogadicto y el único niño desaparecido— Weapons construye un mosaico oscuro y complejo.
Cada relato aporta piezas para entender no solo la trama central, sino también una crítica profunda a los problemas de la sociedad estadounidense: la disfunción familiar, la adicción, la corrupción y el vacío moral. Las “armas” del título aparecen como metáforas que trascienden lo literal, simbolizando los demonios internos y externos que enfrentan sus protagonistas.
Terror con humor y un aura de cuento
Lejos del terror convencional, la película juega con la atmósfera de cuento y mezcla momentos de tensión con un humor ácido, que alivia la opresiva sensación de amenaza. Esta combinación crea una experiencia única que invita a reflexionar mientras asusta.
El guiño a la famosa escena de Super Mario 64 donde se podía manipular la cabeza del fontanero se siente cercano en espíritu: reinventar lo conocido con originalidad y sorpresa.
Un final agridulce que invita a pensar
Aunque la película resuelve la trama principal quizás demasiado pronto, y algunas conexiones entre personajes se sienten forzadas, Weapons mantiene su coherencia como relato con moraleja. Su conclusión no intenta satisfacer todas las expectativas, sino dejar abierta la puerta a la interpretación.
Después de todo, nadie recuerda exactamente cómo termina la leyenda del Flautista de Hamelín, ni el destino final de los niños. Así, Cregger apuesta por un final que refleja la ambigüedad y la dureza de los problemas que retrata.
Una propuesta fresca en el cine de terror
En un panorama cinematográfico que a menudo se siente repetitivo, Weapons se destaca por su audacia narrativa y su mensaje social. Es una invitación a no olvidar el poder del cine para contar cuentos que iluminen las sombras de la realidad, mezclando géneros para llegar a nuevos públicos.Si buscas una película de terror distinta, que combine leyenda, crítica social y un toque de humor negro, Weapons es sin duda una cita imperdible en 2025.


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