El 9 de agosto se conmemora el aniversario luctuoso número 37 de Ramón Valdés, el querido actor que inmortalizó a “Don Ramón” en El Chavo del 8. Fallecido en 1988 a los 63 años a causa de cáncer de estómago, su figura sigue siendo un ícono cultural en toda Latinoamérica. Sin embargo, su funeral estuvo marcado por una situación que hasta hoy genera comentarios: la escasa asistencia de sus compañeros del famoso programa.
El último adiós a un ícono de la comedia mexicana
La despedida de Ramón Valdés fue un evento cargado de emociones y recuerdos. Familiares, amigos cercanos y personalidades del medio artístico acudieron al Mausoleos del Ángel para darle el último adiós. Pero, sorprendentemente, la mayoría de los actores de El Chavo del 8 no estuvo presente en el velorio.
Según testimonios de su familia, la única integrante del elenco que asistió al acto luctuoso fue Angelines Fernández, la inolvidable “Doña Clotilde” o “La Bruja del 71”. Ella permaneció durante varias horas junto a la familia, ofreciendo apoyo y compartiendo anécdotas de su compañero de escenario y amigo cercano.
Compañeros que sí estuvieron en el sepelio
Aunque no asistieron al velorio, Édgar Vivar (“Señor Barriga”) y Rubén Aguirre (“Profesor Jirafales”) sí se hicieron presentes en el sepelio. Ambos acompañaron a la familia en el cementerio, rindiendo homenaje al actor que, con su estilo único, se ganó el cariño de millones.
Para los asistentes, fue un momento de unión en medio del dolor. Los que conocieron a Ramón destacaron su carácter sencillo, su gran sentido del humor y su inquebrantable amistad con quienes realmente valoraban su compañía.
Las ausencias más notorias
La lista de ausencias incluyó a Carlos Villagrán (“Quico”) y María Antonieta de las Nieves (“La Chilindrina”), quienes no pudieron acudir debido a compromisos laborales fuera del país en ese momento. Ambos expresaron públicamente su tristeza por no haber estado presentes y enviaron sus condolencias a la familia.
No obstante, la ausencia que más comentarios generó fue la de Roberto Gómez Bolaños, creador de la serie y compañero de Valdés durante más de una década. Según se informó, no se encontraba en México en la fecha del funeral, pero con el paso del tiempo esta justificación se vio rodeada de especulaciones.
Personas cercanas a ambos aseguraron que Florinda Meza habría influido para que Gómez Bolaños no asistiera, algo que ella misma nunca confirmó, pero que alimentó el debate entre los seguidores del programa.
Una amistad que quedó plasmada en las memorias
Pese a los rumores y diferencias que pudieron surgir en el entorno de Chespirito, el propio Roberto Gómez Bolaños dedicó palabras emotivas a su amigo en su biografía. Allí expresó que “Ramón nunca se iría mientras lo vieran como Don Ramón”, reflejando el profundo respeto y cariño que sentía por él.
Más allá de las controversias, quienes trabajaron con Valdés recuerdan su personalidad auténtica y su manera tan natural de interpretar a sus personajes, cualidad que lo convirtió en uno de los favoritos del público.
De “Los supergenios” a la fama internacional
La relación profesional entre Ramón Valdés y Chespirito comenzó en 1968, cuando coincidieron en el programa Los supergenios de la mesa cuadrada. Después llegaron otros proyectos como Chespirito (1970) y El Chapulín Colorado (1973), donde Valdés interpretó una variedad de papeles.
Sin embargo, fue en El Chavo del 8 (estrenado en 1971) donde alcanzó fama internacional gracias a su papel de Don Ramón, un personaje entrañable que, con su humor y carisma, se convirtió en uno de los más recordados de la televisión en español.
En 1979, Ramón Valdés decidió abandonar la serie debido a que ya no se sentía cómodo con el ambiente laboral, aunque continuó participando en otros proyectos de comedia junto a colegas como Carlos Villagrán.
Un legado que sigue vivo
Han pasado 37 años desde la partida de Ramón Valdés, pero su imagen sigue tan vigente como en los años de mayor éxito de El Chavo del 8. Sus frases, gestos y estilo de humor forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones que crecieron viéndolo en la pantalla.
Cada aniversario luctuoso es una oportunidad para recordar no solo al actor, sino también al ser humano detrás de Don Ramón, un hombre que dejó una huella imborrable en la historia de la televisión latinoamericana.


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