Olivia Cooke se ha consolidado como una de las actrices más destacadas de su generación, combinando carisma, fuerza interpretativa y un talento versátil que le permite moverse con naturalidad entre el drama, el thriller y el género fantástico. Conocida por su papel de Alicent Hightower en House of the Dragon, Cooke suma ahora un nuevo reto a su trayectoria: protagonizar The Girlfriend, la serie de Prime Video en la que comparte pantalla con la icónica Robin Wright.
En esta entrevista, la actriz británica habla sobre su pasión por los personajes complejos, el atractivo de interpretar a mujeres con claroscuros, y la forma en que encuentra catarsis en su trabajo frente a un mundo cada vez más convulso.
De House of the Dragon a The Girlfriend
La nueva producción de Prime Video propone un thriller psicológico narrado desde dos perspectivas opuestas, lo que obliga al espectador a cuestionar quién dice la verdad. Cooke interpreta a Cherry, una mujer magnética y ambiciosa que se convierte en la antagonista de Laura, el personaje de Robin Wright.
“Cuando leí el guion y vi que la historia estaba contada desde una doble perspectiva, me pareció algo fascinante. Es como jugar con la desconfianza y la hipervigilancia que muchas veces experimentamos en situaciones sociales, especialmente en la relación entre suegras y nueras”, explica la actriz.
Este juego de percepciones llevó a Cooke a reflexionar sobre su propia vida, recordando conversaciones con su madre en las que ambas discrepaban sobre recuerdos pasados. “Eso demuestra cómo la memoria y la verdad pueden ser algo incómodo y relativo”, añade.
Cherry, un personaje con ambición y claroscuros
Cherry no es un personaje convencional. Es determinada, estudiosa del carácter de las personas y capaz de moldearse para alcanzar lo que desea. Según Cooke, este rol le permitió explorar nuevamente el tema de la ambición femenina y sus dilemas morales.
“Cherry tiene sentimientos reales por el hombre con el que inicia una relación, pero también ve en su madre un modelo de aspiración social. Es alguien que trabajó en reinventarse por completo, pero al mismo tiempo carga con inseguridades profundas”, explica la actriz.
Al igual que otros papeles que han marcado su carrera —como Amanda en Thoroughbreds o la ya célebre Alicent Hightower—, Cherry es una figura que desafía estereotipos y plantea preguntas incómodas sobre el poder, la clase social y la identidad.
Una fascinación por los personajes complejos
Cooke admite sentir predilección por papeles que se mueven en la ambigüedad moral. Su experiencia interpretando a Amanda, en Thoroughbreds, fue especialmente enriquecedora: “Era un personaje que no sentía emociones reales, solo las imitaba. Ese reto de actuar sin un compás moral me encantó. Me hubiera gustado tener más tiempo en ese mundo”.
En The Girlfriend, esa fascinación vuelve a aparecer. Cherry no es una heroína clásica, pero tampoco una villana absoluta. Es, como señala la actriz, “una guerrera que toma decisiones cuestionables, pero cuya lucha es comprensible en un mundo lleno de desigualdades”.
Catarsis a través de la actuación
Más allá del reto profesional, Cooke reconoce que interpretar a personajes extremos le permite liberar emociones que en la vida cotidiana suelen reprimirse. “Camino por el mundo conteniendo todo tipo de emociones. Llegar al set y poder gritar, llorar o desatarme, se siente fantástico. Es una forma de catarsis”, confiesa.
Esa posibilidad de expresarse plenamente conecta, además, con su visión crítica del presente: “Con lo que está pasando en el mundo actualmente, me pregunto, ¿por qué no estamos todos gritando en la calle?”.
El futuro de Olivia Cooke en el streaming
Con proyectos de alto perfil en plataformas como HBO y Prime Video, Olivia Cooke se ha convertido en un rostro imprescindible del streaming internacional. Su capacidad de dar vida a personajes femeninos complejos y emocionalmente intensos la ha posicionado como una intérprete de referencia, capaz de atraer tanto a la crítica como al público.
Ya sea en la corte de los Targaryen, en el mundo del espionaje de Slow Horses o en el thriller psicológico de The Girlfriend, la actriz británica confirma que su carrera apenas está despegando y que seguirá explorando personajes que desafían expectativas.
Olivia Cooke ha demostrado que su talento va más allá de un solo género o producción. Con The Girlfriend, se sumerge en un relato de tensión y misterio que promete enganchar a los espectadores, mientras sigue brillando en House of the Dragon.
Entre personajes maquiavélicos, ambiciones desmedidas y dilemas morales, la actriz británica reafirma su lugar como una de las grandes voces de la pantalla actual. En un mundo que necesita escapes y catarsis, Cooke encuentra en la actuación no solo un trabajo, sino un espacio de liberación y exploración personal.


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