Los factores que determinan el sistema inmunitario representan una de las áreas de estudio más fascinantes para la medicina personalizada contemporánea. Una reciente investigación publicada en la prestigiosa revista Nature Immunology ha revelado hallazgos cruciales sobre por qué diferentes personas reaccionan de manera distinta ante un mismo patógeno.
El estudio, liderado por científicos del Instituto Pasteur y el CNRS, analizó el viroma de mil individuos sanos para comprender la variabilidad en la respuesta humoral, es decir, la producción de anticuerpos encargados de neutralizar virus y bacterias.
La comprensión de los factores que determinan el sistema inmunitario es esencial para el desarrollo de vacunas y tratamientos que no sean genéricos, sino adaptados a las características biológicas de cada individuo.
Según los resultados obtenidos mediante una secuenciación innovadora, el repertorio de anticuerpos de una persona no es estático ni aleatorio.
Por el contrario, está dictado por una combinación de variables biológicas y ambientales que seleccionan «objetivos» específicos dentro de la estructura de un virus, lo que explica por qué algunas personas presentan síntomas leves mientras otras enferman de gravedad.
Este hallazgo sobre los factores que determinan el sistema inmunitario permite a los investigadores identificar mutaciones específicas en el ADN que predisponen a una mejor o peor defensa ante infecciones comunes como la gripe o la gastroenteritis.
Al medir anticuerpos contra más de 90 mil fragmentos de proteínas virales, la ciencia ha logrado cuantificar de manera exhaustiva cómo nuestro cuerpo elige sus batallas.
Esta precisión diagnóstica marca un antes y un después en la inmunología, permitiendo predecir con mayor exactitud la eficacia de las campañas de inmunización en diferentes sectores de la población mundial.

El impacto de la edad y el sexo biológico
Uno de los factores que determinan el sistema inmunitario con mayor peso es la edad cronológica. El estudio demostró que el paso del tiempo modifica más de la mitad de nuestro repertorio de anticuerpos.
Curiosamente, la respuesta no solo se debilita con los años, sino que cambia de dirección. En virus como el de la gripe (H1N1), los anticuerpos de personas jóvenes suelen atacar las partes variables de las proteínas virales, mientras que en individuos mayores, las defensas se dirigen hacia regiones más estables, como el tallo de la hemaglutinina, buscando una protección más general ante la pérdida de especificidad.
El sexo biológico también juega un papel determinante en la configuración de nuestras defensas. Hombres y mujeres eligen objetivos distintos dentro de un mismo virus, lo que sugiere que las hormonas y la composición cromosómica dictan estrategias inmunitarias diferenciadas.
Este descubrimiento sobre los factores que determinan el sistema inmunitario explica por qué ciertas enfermedades infecciosas y autoinmunes afectan de manera desproporcionada a un sexo sobre el otro, abriendo la posibilidad de diseñar protocolos médicos diferenciados que optimicen la respuesta de anticuerpos en cada grupo.
De acuerdo con los datos presentados por el Instituto Pasteur, la genética individual aporta la tercera capa de complejidad. Mutaciones puntuales en el genoma influyen en qué tan rápido y qué tan fuerte es la respuesta inmunitaria.
Esta triada de edad, sexo y genética constituye el núcleo de la variabilidad humana frente a las enfermedades.
Entender estos factores que determinan el sistema inmunitario es el primer paso para una medicina preventiva eficaz, donde se pueda prever el riesgo de un paciente basándose en su perfil biológico completo antes de que ocurra la exposición al virus.
Diversidad geográfica y exposición viral
La investigación no se limitó a poblaciones europeas, sino que incluyó una cohorte africana para analizar cómo el entorno influye en el sistema de defensa.
Los resultados revelaron que la exposición constante a cepas particulares de virus, como el de Epstein-Barr (EBV), provoca que las personas en regiones tropicales reconozcan proteínas virales diferentes a las que reconocen quienes viven en climas templados.
Esto confirma que la geografía y la historia de infecciones previas son también factores que determinan el sistema inmunitario de forma permanente.
Lluis Quintana-Murci, profesor del Colegio de Francia, destacó que la inclusión de poblaciones infrarepresentadas es vital para que la ciencia sea verdaderamente universal. La exposición ambiental moldea la «memoria» de nuestras células defensivas, lo que implica que una vacuna diseñada exclusivamente con datos de una región podría no ser igual de efectiva en otra.
Estos hallazgos guiarán el desarrollo de nuevas generaciones de fármacos que consideren la diversidad inmunológica global como una variable crítica en su formulación y distribución.
La tecnología de secuenciación empleada permitió analizar muestras de plasma sanguíneo con un nivel de detalle sin precedentes. Al caracterizar hacia qué parte exacta de las proteínas virales se dirigen los anticuerpos, los científicos pueden ahora identificar qué secciones de un virus son más vulnerables.

Futuro de las vacunas adaptadas
El conocimiento profundo de los factores que determinan el sistema inmunitario permitirá crear vacunas que estimulan específicamente las regiones del virus que generan la mejor protección.
Por ejemplo, si se sabe que la edad cambia el objetivo de los anticuerpos, se podrían desarrollar vacunas con diferentes composiciones para niños y para adultos mayores, maximizando la producción de defensas útiles en cada etapa de la vida.
Esta estrategia personalizada podría reducir significativamente los efectos secundarios y aumentar las tasas de éxito de las campañas de salud pública a nivel mundial.
Además, el estudio de los factores que determinan el sistema inmunitario tiene implicaciones directas en el tratamiento de enfermedades crónicas. Al comprender cómo la genética dicta la producción de anticuerpos, los médicos podrán predecir qué pacientes son más propensos a desarrollar una inmunidad duradera y quiénes podrían requerir dosis de refuerzo más frecuentes.
La medicina de precisión, apoyada por estos datos del CNRS, busca transformar la forma en que interactuamos con nuestro entorno biológico, pasando de un modelo de reacción a uno de prevención estratégica.
Finalmente, los autores de la investigación subrayan que este es solo el comienzo de una nueva era en la inmunología. Factores que determinan el sistema inmunitario como el estilo de vida, la dieta y el microbioma también están bajo la lupa de los científicos para completar el rompecabezas de la salud humana.
Al integrar la edad, el sexo y la genética en la ecuación médica, la sociedad se encamina hacia un futuro donde las infecciones virales dejen de ser una amenaza impredecible para convertirse en retos manejables mediante intervenciones científicas personalizadas y altamente eficaces.


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