La melatonina, que se ha popularizado como una solución rápida para conciliar el sueño, ha dejado de ser vista por los especialistas como un suplemento completamente inofensivo.
Aunque se comercializa libremente y goza de una imagen de producto «natural», una serie de nuevos estudios científicos han comenzado a cuestionar seriamente su seguridad cardiovascular.
Estos hallazgos están revelando efectos que podrían ser contradictorios para la función y la salud del corazón.
Esta hormona, que es producida de manera natural por la glándula pineal, es la responsable de dictar nuestro reloj biológico interno.
No obstante, su consumo en altas dosis a través de cápsulas o gomitas ha generado una creciente preocupación entre especialistas. La cardióloga del NYU Langone Hospital, Doris Chan, advierte que la ciencia aún se encuentra en las primeras etapas de descifrar las complejas interacciones de este compuesto en el organismo humano.
Melatonina y corazón: Impacto en el sistema circulatorio
A diferencia de lo que la mayoría de los consumidores creen, la melatonina no actúa únicamente en el cerebro para inducir el sueño.
Esta molécula es capaz de acoplarse a los receptores MT₁ y MT₂ que se encuentran presentes en los vasos sanguíneos y en el propio tejido cardíaco. Según la especialista Shaline Rao, la melatonina funciona como una potente señalizadora biológica que tiene la capacidad de alterar la frecuencia cardíaca y modificar el tono de las arterias.
La reacción de cada persona a este suplemento es sumamente individual. Factores clave como la dosis exacta, el horario de consumo, la pureza del producto y las condiciones de salud previas de cada persona son determinantes.
Estos elementos influyen directamente para establecer si el efecto final será beneficioso, neutro o perjudicial para la salud del sistema circulatorio en el mediano y largo plazo.
Riesgos y advertencias sobre el uso crónico de la Melatonina
En el ámbito médico, si bien se han identificado beneficios potenciales, también se han lanzado señales de alerta máxima que merecen atención. Un estudio presentado en las Sesiones Científicas de 2025 encendió las alarmas de la comunidad cardiológica. Dicho estudio reveló que adultos con insomnio que consumieron melatonina por más de un año mostraron una probabilidad dramáticamente mayor de desarrollar falla cardíaca.
Este uso crónico estuvo asociado a un aumento del 90% en el riesgo de insuficiencia cardíaca. Pese a las propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que menciona Clyde Yancy, expresidente de la Asociación Americana del Corazón, los datos clínicos aún no son lo suficientemente sólidos como para recomendar la melatonina como un protector cardiovascular. Incluso, expertas como Eleanor Levin, de la Universidad de Stanford, han optado por no recomendar su uso debido a estos preocupantes vínculos con patologías graves.
La doctora Shaline Rao advirtió que «la magnitud de la asociación es lo suficientemente grande como para hacer saltar las alarmas, especialmente en pacientes con riesgo cardiovascular previo».
La principal dificultad en el consumo radica en que la mayoría de la melatonina de venta libre no tiene el rigor de un fármaco controlado. Doris Chan enfatiza que la concentración real en los frascos puede variar drásticamente de lo que indica la etiqueta, lo que aumenta la incertidumbre.
Ante esta situación, los médicos sugieren optar siempre por la dosis más baja posible para lograr el efecto deseado, y evitar tratamientos prolongados de forma indefinida. Se recomienda consumir el suplemento entre 30 y 90 minutos antes de acostarse.
Es imperativo consultar al médico si ya se toman medicamentos para la presión arterial o alguna patología del corazón para evitar interferencias. La base de la salud sigue siendo el ejercicio regular y una higiene del sueño natural.
Melatonina y corazón: ¿Suplemento seguro o un riesgo cardiovascular? es la pregunta que surge ante nuevos estudios que cuestionan la inocuidad de esta hormona para la salud circulatoria.