La historia parece repetirse. Donald Trump, expresidente y actual aspirante a la Casa Blanca, encendió nuevamente las alarmas globales al anunciar que Estados Unidos está evaluando un aumento “masivo” de los aranceles a las importaciones chinas. El anuncio, hecho a través de su red social Truth Social, marca un posible regreso de la guerra comercial entre Washington y Pekín, que sacudió la economía mundial durante su primer mandato.
El mensaje, cargado del estilo directo que caracteriza a Trump, no solo reaviva las tensiones con el gobierno de Xi Jinping, sino que también deja entrever un giro más agresivo en su estrategia económica de campaña.
La amenaza de un nuevo golpe económico
En su publicación, Trump aseguró que China ha estado enviando cartas a distintos países del mundo advirtiendo sobre posibles controles a la exportación de elementos esenciales para la producción de “tierras raras”, materiales estratégicos utilizados en la fabricación de tecnología avanzada, baterías y armamento.
El exmandatario advirtió que este movimiento podría “congestionar los mercados y complicar la vida de prácticamente todos los países del mundo”, especialmente la del propio gigante asiático.
Aunque no reveló cifras exactas, fuentes cercanas a su equipo económico sugieren que el aumento arancelario podría superar el 60% en algunos sectores, lo que representaría una escalada sin precedentes en las políticas comerciales de Estados Unidos.
Sin diálogo con Xi Jinping: el mensaje detrás del silencio
Trump también declaró que no tiene intención de reunirse con el presidente chino, Xi Jinping, como estaba programado en Corea del Sur, argumentando que “no hay motivos para hacerlo”.
Esta negativa refuerza su postura de dureza frente a Pekín, una estrategia que durante su administración buscó reducir la dependencia estadounidense de productos chinos y atraer de vuelta la producción manufacturera al territorio nacional.
El silencio diplomático entre ambos líderes llega en un momento delicado, cuando la economía global aún se recupera de las tensiones postpandemia y de los conflictos geopolíticos que han alterado las cadenas de suministro.
Tierras raras: el nuevo campo de batalla
Las llamadas “tierras raras” se han convertido en el recurso estratégico más codiciado del siglo XXI. China domina casi el 70% de su producción mundial, lo que la posiciona como un actor decisivo en la industria tecnológica global.
El anuncio de posibles restricciones a su exportación ha encendido las alarmas en los mercados y en los gobiernos occidentales, que temen una crisis de suministros para sectores clave como los autos eléctricos, los semiconductores y la defensa militar.
Trump parece dispuesto a usar este punto de presión como argumento para replantear la relación comercial con Pekín, apostando por un discurso nacionalista de protección económica que ya le dio resultados políticos en 2016.
Impacto global y reacciones internacionales
Analistas advierten que un nuevo ciclo de aranceles podría desacelerar la economía mundial, encarecer productos básicos y afectar las cadenas globales de valor. No obstante, en el terreno político, la postura de Trump podría fortalecer su imagen entre los votantes conservadores estadounidenses, que ven en su política comercial una defensa del empleo nacional.
Mientras tanto, China ha evitado responder directamente, aunque su Ministerio de Comercio ya calificó las amenazas de Trump como “acciones unilaterales que atentan contra el libre comercio”.


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