El peso mexicano inició la jornada con el pie izquierdo. Desde las primeras horas del viernes, la moneda nacional mostró señales de debilidad frente al dólar, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, nominara a Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal (Fed), una decisión que reconfiguró de inmediato las expectativas del mercado.
La reacción fue casi automática: el dólar se fortaleció a nivel global y el tipo de cambio en México escaló hasta las 17.29 unidades por dólar, reflejando una depreciación diaria de 0.43%. Sin embargo, el contexto es más complejo de lo que sugieren los números de corto plazo.
¿Por qué la nominación de Kevin Warsh impacta al tipo de cambio?
Kevin Warsh no es un nombre cualquiera en los mercados financieros. Exgobernador de la Fed, es conocido por su postura tradicionalmente más estricta frente a la inflación. Su posible llegada al banco central estadounidense, una vez concluido el mandato de Jerome Powell en mayo, fue interpretada como una señal de política monetaria menos flexible.
Para los inversionistas, esto significa una cosa: tasas de interés potencialmente más altas por más tiempo en Estados Unidos. El resultado inmediato es un mayor atractivo del dólar frente a monedas emergentes, incluido el peso mexicano, que suele resentir estos movimientos por su alta liquidez y uso como moneda de cobertura.
Inflación en EE.UU.: la señal que encendió las alertas
A la nominación de Warsh se sumó otro factor clave: los datos de precios al productor en Estados Unidos correspondientes a diciembre sorprendieron al alza. Esta aceleración refuerza la idea de que la inflación podría repuntar en los próximos meses, limitando el margen de maniobra de la Fed para relajar su política monetaria.
En este escenario, los mercados comenzaron a ajustar posiciones, favoreciendo activos denominados en dólares y presionando a las divisas emergentes. El peso mexicano, aunque sólido en términos estructurales, no fue inmune.
El contraste local: crecimiento mejor de lo esperado, pero un año difícil
Paradójicamente, el entorno interno ofrecía señales positivas. El Producto Interno Bruto de México creció más de lo previsto durante el cuarto trimestre, un dato que en condiciones normales habría impulsado a la moneda.
No obstante, el balance anual mostró un dato menos alentador: en todo 2025, la economía mexicana registró su peor desempeño desde la pandemia. Este contraste entre un cierre relativamente sólido y un año débil refuerza la cautela de los inversionistas, que observan con atención la evolución del consumo, la inversión y el contexto externo.
Peso mexicano: resiliencia en medio de la volatilidad
A pesar del retroceso puntual, el peso mexicano mantiene una narrativa positiva en el balance mensual. Con un rendimiento acumulado cercano al 4% en enero, la moneda se encamina a su mejor desempeño desde abril de 2025.
Este dato no es menor. Habla de una divisa que, aunque sensible a las decisiones de la Fed, sigue respaldada por tasas internas elevadas, un sistema financiero estable y flujos constantes de inversión y remesas.
Claves prácticas para interpretar estos movimientos del mercado
Más allá de la coyuntura, este episodio deja lecciones claras para analistas, empresas y tomadores de decisiones:
- La política monetaria global sigue siendo el principal motor del tipo de cambio
- Los nombres importan: la trayectoria y postura de figuras como Kevin Warsh influyen directamente en expectativas
- El desempeño local no siempre basta para contrarrestar un dólar fuerte
- La volatilidad llegó para quedarse, especialmente en años de transición política y monetaria
Entender estas dinámicas permite anticipar riesgos, ajustar estrategias financieras y tomar decisiones más informadas en un entorno cada vez más interconectado.
Lo que viene para el peso mexicano
La confirmación de Warsh por el Senado estadounidense será el próximo catalizador clave. Mientras tanto, los mercados seguirán evaluando cada dato de inflación, empleo y crecimiento en Estados Unidos y México.
Si algo deja claro este episodio es que el peso mexicano seguirá siendo un termómetro sensible del ánimo global: fuerte cuando hay apetito por riesgo, y cauteloso cuando la política monetaria vuelve a endurecerse.
En un mundo donde las decisiones de la Fed marcan el pulso financiero global, el peso mexicano enfrenta nuevos retos, pero también demuestra una capacidad notable de adaptación en medio de la incertidumbre.


TE PODRÍA INTERESAR