Hablar del trabajo independiente en México era, hasta hace pocos años, referirse a un sector invisible, disperso y con pocas cifras claras. Sin embargo, esa realidad cambió de manera contundente: el país acaba de alcanzar su nivel más alto de trabajadores por cuenta propia desde que existen registros oficiales. Y detrás del dato frío, hay millones de historias que explican por qué este fenómeno está redefiniendo el mercado laboral mexicano.
Era la mañana de un jueves de septiembre cuando Laura, una diseñadora gráfica de 43 años, recibió la llamada que temía desde hacía meses: su puesto sería recortado. Esa tarde, frente a su computadora, abrió su primer anuncio de servicios como freelance. No sabía si funcionaría. Hoy, forma parte de esos 16.6 millones de trabajadores independientes que, juntos, representan uno de los movimientos laborales más significativos en México.
El avance del trabajo independiente alcanza niveles sin precedente
El Inegi confirmó que, durante el tercer trimestre de 2025, un total de 16.62 millones de personas optaron por el trabajo independiente, una cifra que equivale a uno de cada cuatro empleados del país. El fenómeno no es menor: se trata del número más alto desde que la ENOE comenzó a registrar esta categoría en 2005.
Seis de cada 10 trabajadores independientes son hombres. Hablamos de 10.34 millones de mexicanos que encontraron en la autonomía laboral una alternativa ante la inestabilidad económica, acompañados por 6.29 millones de mujeres que también alcanzaron su máximo histórico en este tipo de empleo.
Pero el crecimiento no se explica solo por la necesidad. También responde a una búsqueda de libertad, flexibilidad y la capacidad de generar ingresos sin depender exclusivamente de una empresa tradicional.
A la mitad del análisis, queda claro que el trabajo independiente se convirtió en un refugio, una oportunidad y, para muchos, la única vía hacia la estabilidad en un entorno incierto.
Un desafío regional: ingresos inestables y poca protección
El auge mexicano refleja una tendencia latinoamericana. Según un estudio de MetLife con datos de la Cepal, casi 30 por ciento de la fuerza laboral de la región trabaja de manera independiente, aunque con una desventaja crucial: la falta de protección financiera.
El 65 por ciento de estos trabajadores señala que su principal preocupación es la inestabilidad de ingresos. La situación se agrava con la ausencia de seguros de salud, prestaciones y mecanismos de respaldo ante emergencias. Mientras el trabajo independiente crece, las redes de seguridad no avanzan al mismo ritmo.
Empleadores independientes también rompen récord
Dentro de esta categoría laboral, los empleadores —aquellos que generan trabajo para otros— registraron 3.68 millones, otra cifra inédita.
Del total, 2.8 millones son hombres y 870 mil son mujeres que, por primera vez en los registros, alcanzan este nivel de liderazgo económico.
Este crecimiento indica que el emprendimiento individual no solo crea autoempleo, sino empleos adicionales que dinamizan la economía local y nacional.
La edad como factor clave en el mercado laboral
La distribución por edad revela que el trabajo independiente es, para muchos, la alternativa más viable ante un mercado laboral que discrimina abiertamente. Indeed señala que 53 por ciento de los trabajadores mexicanos ha perdido una oportunidad laboral por su edad, con la generación X (45-60 años) como la más afectada.
Entre 40 y 49 años se concentra el mayor número de independientes: 3.89 millones. Les siguen los grupos de 50-59 años y de 60 años o más, que suman juntos más de 7.5 millones.
Para los jóvenes tampoco es sencillo. Aunque el grupo de 15 a 19 años alcanzó su mayor nivel desde 2021 (187 mil), su futuro sigue marcado por la falta de apoyos, capacitación y acceso a oportunidades formales.
Las cifras confirman un patrón: millones recurren al trabajo independiente cuando el empleo tradicional les cierra la puerta.
Un futuro marcado por el trabajo independiente
El mercado laboral mexicano está experimentando una transformación profunda. El trabajo independiente, que alguna vez fue marginal, hoy se convierte en el motor que sostiene a millones de familias, impulsa el emprendimiento y redefine la relación entre trabajadores y economía.
Y aunque enfrenta retos significativos —ingresos inestables, falta de protección y discriminación por edad— su crecimiento constante deja claro que no es una moda pasajera, sino un nuevo pilar del mundo laboral contemporáneo. El reto será garantizar que este enorme sector tenga la seguridad, los derechos y el reconocimiento que merece, porque el futuro del empleo ya se está escribiendo, y lo está haciendo desde el trabajo independiente.


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