La producción mundial de cereales en 2025 alcanzará un nuevo récord histórico, según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). El organismo proyecta que la cifra se ubique en 2 mil 961 millones de toneladas, lo que representa un aumento del 3.5% anual y marca el nivel más alto registrado hasta ahora.
El incremento se debe principalmente a los importantes avances en la producción de maíz, con un desempeño sobresaliente en países clave como Estados Unidos, Brasil y México, donde se han registrado rendimientos inéditos y un mayor aprovechamiento de las superficies sembradas.
El papel de México en el repunte del maíz
En el caso de México, la FAO destacó que el crecimiento de la producción de maíz está vinculado tanto al aumento en los rendimientos agrícolas como a la expansión de la superficie destinada al cultivo. Esto refleja el esfuerzo de los productores nacionales por aprovechar mejor los recursos, así como la importancia del maíz como grano estratégico para la seguridad alimentaria del país.
El fortalecimiento del sector agrícola mexicano contribuye no solo a garantizar el abastecimiento interno, sino también a consolidar su papel dentro de las cadenas internacionales de suministro.
Estados Unidos logra rendimientos sin precedentes
El reporte subraya que la producción de maíz en Estados Unidos ha alcanzado niveles sin precedentes gracias a dos factores principales: rendimientos históricos y la actualización positiva de las estimaciones sobre la superficie cultivada.
Este avance consolida al país como líder mundial en la producción de este cereal, con un impacto directo en la oferta global y en la estabilidad de los precios internacionales.
Brasil, un jugador clave en la producción mundial
Otro país que impulsa el récord mundial es Brasil, cuya producción de maíz sigue consolidándose año tras año. La FAO resalta la combinación de clima favorable, inversión tecnológica y ampliación de la frontera agrícola como elementos que explican este crecimiento sostenido.
El caso brasileño demuestra cómo la modernización del sector agrícola permite aumentar la competitividad global y garantizar un aporte decisivo a la seguridad alimentaria internacional.
Europa enfrenta un panorama adverso
En contraste con el dinamismo de América, la Unión Europea experimenta un retroceso en sus proyecciones de maíz. Según la FAO, el clima seco y las altas temperaturas han reducido tanto la superficie cosechada como los rendimientos en varios países del bloque.
Este ajuste pone de manifiesto la vulnerabilidad del sector agrícola europeo frente a los efectos del cambio climático, un desafío que amenaza la estabilidad de la producción en distintas regiones del mundo.
Producción mundial de trigo también en ascenso
Además del maíz, otro grano esencial también registra cifras positivas. La FAO estima que la producción mundial de trigo en 2025 alcanzará 804.9 millones de toneladas, un incremento de 6.9 millones de toneladas respecto a agosto del año pasado.
Este aumento refuerza la perspectiva de un abastecimiento suficiente para atender la demanda global, aunque persisten riesgos vinculados al clima y a la inestabilidad geopolítica que podría afectar los mercados de exportación.
Un récord con impacto global
El récord en la producción mundial de cereales representa una buena noticia para la seguridad alimentaria global, ya que garantiza mayores volúmenes de granos básicos como maíz, trigo y arroz. Estos alimentos son fundamentales no solo para el consumo humano, sino también para la producción de forrajes y biocombustibles.
Sin embargo, el informe de la FAO también advierte que la distribución desigual de los beneficios y la persistencia de fenómenos climáticos extremos podrían generar tensiones en regiones vulnerables.
Retos hacia el futuro
El crecimiento récord de 2025 plantea un escenario de optimismo, pero también de responsabilidad global. El desafío será aprovechar este aumento en la producción para reducir la inseguridad alimentaria en países con altos niveles de pobreza, al tiempo que se fortalecen políticas de sostenibilidad que permitan enfrentar los efectos del cambio climático.
Asimismo, los avances tecnológicos y la ampliación de superficies cultivables deberán ir acompañados de medidas que protejan la biodiversidad y garanticen un uso eficiente de los recursos hídricos, factores clave para mantener este nivel de producción en el largo plazo.
La proyección de la FAO sobre la producción mundial de cereales en 2025 confirma que el sector agrícola atraviesa un momento histórico, con 2 mil 961 millones de toneladas estimadas, impulsadas principalmente por el maíz en Estados Unidos, Brasil y México.
Aunque este récord refuerza la seguridad alimentaria global, también resalta la necesidad de enfrentar los retos derivados del cambio climático y de garantizar que los beneficios lleguen a todas las regiones. En un mundo cada vez más interconectado, la sostenibilidad y la equidad serán claves para que este crecimiento agrícola se traduzca en un verdadero avance para la humanidad.


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