PIB de México cae 0.2% en el tercer trimestre de 2025, de acuerdo con el reporte definitivo publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). La cifra ajustada confirma un retroceso leve, aunque menor al previsto inicialmente en octubre, cuando la estimación oportuna apuntaba a una caída del 0.3 por ciento. Este comportamiento del PIB de México refleja una economía que continúa enfrentando presiones significativas en sectores clave, particularmente en la industria, que arrastró el desempeño general a la baja.
PIB de México cae: industria a la baja y contrastes sectoriales
El Inegi detalló que la principal razón por la cual el PIB de México cae en este periodo es la disminución trimestral de la actividad industrial, que reportó una contracción del 2.7 por ciento. Este retroceso contrastó con el crecimiento del sector agropecuario, que avanzó 2.9 por ciento, y con los servicios, que registraron un incremento del 1 por ciento.
Este contraste entre sectores muestra la disparidad en el comportamiento económico del país. Mientras las actividades primarias mantienen un dinamismo constante y los servicios continúan recuperándose, la industria enfrenta desafíos estructurales como costos elevados, menor producción manufacturera y una desaceleración en la demanda externa.
Además, el instituto ajustó su cifra interanual para el periodo julio-septiembre, rebajando la caída preliminar del 0.2 por ciento a un retroceso definitivo del 0.1 por ciento. El resultado anual mostró avances en las actividades primarias con 3.7 por ciento y en las terciarias con 1.1 por ciento, aunque nuevamente se registró una caída del 2.7 por ciento en las actividades secundarias.
El reporte también indica que en lo que va del año, México acumula un crecimiento de apenas 0.1 por ciento, ligeramente por debajo de la previsión del 0.2 por ciento estimado previamente. Esta desaceleración refleja la pérdida de ritmo económico tras haber encadenado tres trimestres consecutivos con crecimiento a tasa anual, una racha que ahora queda interrumpida.
Los datos del PIB de México acumulados de los primeros tres trimestres revelan que el sector agropecuario subió 3.1 por ciento y los servicios aumentaron 1 por ciento, pero la industria retrocedió 1.8 por ciento. El comportamiento débil de la industria mexicana continúa siendo un foco de preocupación para especialistas, quienes afirman que este sector es el más sensible a los cambios globales y a la disponibilidad de inversión pública y privada.
Por su parte, analistas consultados por el Banco de México estiman que la economía crecerá apenas 0.5 por ciento en 2025, mientras que organismos internacionales como la OCDE prevén un aumento de 0.8 por ciento y el FMI calcula un avance del 1 por ciento. Estas proyecciones, aunque positivas, siguen reflejando un entorno económico moderado.
Impacto externo y perspectivas económicas
El hecho de que el PIB de México cae en este trimestre coincide con un periodo de fuerte crecimiento económico en Estados Unidos, país que absorbe más del 80 por ciento de las exportaciones mexicanas.
La economía estadounidense reportó un incremento del 3.8 por ciento en el segundo trimestre, lo cual genera expectativas mixtas: mientras el crecimiento en Estados Unidos podría impulsar sectores exportadores, la desaceleración industrial mexicana impide aprovechar completamente ese impulso.
Otro factor que se mantiene en el análisis es la incertidumbre económica derivada del escenario político en Estados Unidos. La elección presidencial de Donald Trump generó volatilidad a finales de 2024, cuando la economía mexicana cayó 0.6 por ciento entre octubre y diciembre, su primera contracción trimestral en tres años. Aunque el efecto directo parece haberse estabilizado, el entorno comercial y regulatorio sigue siendo clave para la proyección de 2025.
El retroceso del PIB de México actual señala una economía que requiere estímulos internos y estrategias claras para fortalecer a la industria, que continúa siendo el motor más vulnerable. Analistas económicos coinciden en que la diversificación productiva, la atracción de inversión extranjera y el nearshoring podrían ser factores decisivos para revertir esta tendencia en los próximos trimestres.
También destacan que las actividades primarias mantienen una resiliencia notable, impulsando el crecimiento rural y asegurando estabilidad frente a choques externos. Sin embargo, el peso que tienen los servicios en la economía mexicana continúa siendo determinante para mantener el crecimiento en niveles estables.
Al cierre del informe, queda claro que el país atraviesa un momento de transición económica, con oportunidades importantes pero también con desafíos significativos. El hecho de que el PIB de México cae pone en evidencia la urgencia de fortalecer sectores estratégicos y atender las brechas productivas que limitan el avance general. Si bien las proyecciones internacionales anticipan un crecimiento moderado, la capacidad de México para recuperar su dinamismo dependerá de la evolución de las condiciones globales y de la política económica interna.


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