Novedades diarias. Esta es la proporción de empresas afectadas por apagones en las últimas semanas, según una encuesta realizada por Coparmex Chihuahua entre sus empresas afiliadas. Los datos, publicados a principios de julio, muestran un verano particularmente difícil para el suministro eléctrico en gran parte del país: el 93% de las empresas encuestadas reportaron interrupciones, y el 82% acumuló tres o más cortes en tierra en un mes, y una de cada cuatro sufrió más de un día de interrupción.
Pero la cifra que tendría que pagar cualquier dueño de negocio para saldar la deuda es otra: el 84% de las empresas afectadas reportaron pérdidas económicas, y algunas calcularon daños que superaban los 10 mil pesos. Para una tienda de abarrotes, una consultoría o un pequeño taller, esta cifra podría representar las ganancias de varias semanas.
Y Chihuahua no es un caso aislado.
Un problema nacional con los nombres y apellidos
En Ciudad Obregón, Sonora, el Canaco local estima que más de dos negocios en el primer cuadrante de la ciudad han sufrido los cortes de las últimas semanas, algunos de hasta 20 horas de duración, debido a clientes que simplemente no pueden permanecer en lugares sin aire acondicionado durante la temporada de calor.
En Querétaro, la Cámara de Comercio contabiliza más de 50 empresas afectadas por apagones y fluctuaciones de voltaje en el área metropolitana, con daños en refrigeradores y herramientas de trabajo. En el sector industrial, las fallas terminaron paralizando las líneas de producción, con pérdidas de productividad cercanas al 10%. El factor agravante: muchos cortes ocurren durante el fin de semana, justo cuando las empresas registran sus mejores ventas.
En León e Irapuato, Guanajuato, los comerciantes han estado reportando durante los últimos meses una combinación aún más costosa: cortes de voltaje seguidos de apagones que han afectado los puntos de carga, refrigeradores, computadoras y equipos de sonido. El dueño de un bar en la Zona Dorada de Irapuato informó a medios locales que un solo corte de luz nocturno quemó el amplificador de audio y una de sus pantallas.
La lista incluye a Campeche, el Estado de México y otras entidades, pero el jefe es el mismo: el corte de luz es solo la parte visible del problema.
El verdadero enemigo no es el apagón: son los «bajos» y los «altos»
Cuando se produce un apagón, un negocio pierde ventas mientras dure la interrupción. Es molesto, pero cuantificable y temporal. El daño costoso es otro: las variaciones de voltaje que se producen antes del apagón y el pico de voltaje que llega cuando se restablece el suministro.
Estas fluctuaciones —imperceptibles para el usuario— son las que queman fuentes de energía, tarjetas electrónicas y compresores. Por eso, los testimonios de comerciantes se repiten en todo el país con los mismos protagonistas: terminales de punto de venta que no funcionan, refrigeradores que dejan de enfriar y computadoras que no encienden. La pérdida de energía termina cuando se reemplaza el equipo, y es entonces cuando las pérdidas se disparan a decenas de miles de pesos.
¿Por qué ocurre con tanta frecuencia? Los expertos coinciden en que México no enfrenta un problema de falta de generación eléctrica, sino de distribución: una red obsoleta, con transformadores saturados que no pueden soportar los picos de demanda del verano, agravados por el calor extremo y el aumento del consumo. La CFE ha anunciado inversiones y trabajos de mantenimiento, pero sus resultados tardarán en verse. En resumen, para el dueño de un negocio: los cortes son inevitables, y la única variable que está en sus manos es la que está protegida por ellos.
La escalera de la protección: ¿qué tecnología necesita su empresa?
La buena noticia es que protegerse cuesta una fracción de lo que cuesta reemplazar el equipo. La clave está en comprender que existen tres niveles de protección y que cada aparato de su empresa requiere uno diferente.
Nivel 1: protector contra sobretensiones. Esta es la protección más básica y económica. Se presenta como un interruptor multicontacto, pero absorbe las sobretensiones repentinas, como las que ocurren al regresar la luz, antes de que lleguen a sus dispositivos. Es suficiente para equipos antiguos y de bajo riesgo, pero no regula el voltaje ni proporciona respaldo en caso de un corte de energía.
Nivel 2: regulador de voltaje. En este caso, la protección sería efectiva en áreas con suministro eléctrico inestable. Un regulador de voltaje recibe la corriente del cable rojo, corrige las fluctuaciones de voltaje y proporciona una señal estable a sus equipos. Es el aliado ideal de refrigeradores, congeladores y equipos motorizados: precisamente los electrodomésticos que más se dañan —y que resultan más costosos de reemplazar— en negocios afectados por variaciones de voltaje.
Nivel 3: el SAI (Sistema de Alimentación Ininterrumpida). Este nivel permite desconectar el equipo durante un apagón o continuar con la carga. Un SAI combina la regulación de voltaje con una batería interna que se activa instantáneamente al interrumpirse la energía, brindando desde minutos hasta horas de funcionamiento, según su capacidad. De esta manera, un terminal de punto de venta puede finalizar la transacción en curso, una computadora puede guardar la información y borrarla sin dañar los datos, y un sistema puede mantener el negocio conectado. Los equipos SAI disponibles en México abarcan desde modelos compactos para una caja de cobre hasta unidades de mayor capacidad para oficinas, farmacias y talleres completos.
Una regla rápida para decidir: si el dispositivo almacena información o cobra dinero, necesita un SAI; si tiene un motor o compresor, necesita un regulador; todo lo demás, excepto un supresor de sobretensiones.
¿Su negocio depende de un servidor o de un sistema de facturación?
Muchas empresas que han crecido en los últimos años no dependen de un solo ordenador: cuentan con un sistema de facturación, un punto de venta conectado a internet o incluso un servidor local donde se almacenan el inventario y la contabilidad. En estos casos, un corte repentino en el suelo detiene la operación y puede dañar bases de datos enteras.
Para este nivel de dependencia tecnológica, los expertos recomiendan sistemas de alimentación ininterrumpida (SAI) interactivos o en línea —conectados directamente al equipo de protección contra fallas de la red— y planificar el respaldo de energía como parte de la infraestructura empresarial, no como un complemento. Si se encuentra en esta situación, también conviene revisar qué servidor es adecuado para una pequeña empresa y evaluar la protección eléctrica desde el principio, en lugar de improvisar tras el primer susto.
Si el daño existe: la ruta antes de CFE
¿Disponen de un equipo? Profeco recuerda que cuando un aparato se daña por una variación de tensión atribuible al suministro eléctrico, el usuario puede presentar una reclamación ante la CFE para solicitar la reparación del daño. Es necesario que se crea la afectación, por lo que se recomienda conservar el aparato dañado, el recibo de electricidad, fotografías y, de ser posible, un dictamen técnico de la avería.
Es un derecho que vale la pena ejercer, pero cualquier comerciante que haya pasado por el proceso sabe que lleva tiempo y no siempre da resultado. Por eso, el consenso entre los afectados es abrumador: lo mejor es evitarlo.
El seguro más barato que puedes comprar para tu negocio
Vista con la frialdad de las cifras, la economía está en decadencia. Entre las pérdidas se encuentran equipos valorados en decenas de miles de pesos, mercancía refrigerada extraviada, ventas que se pierden a cada hora sin luz y, en el peor de los casos, información comercial. En cuanto a la prevención, un regulador o un servicio de UPS cuestan, en la mayoría de los casos, menos que una sola pérdida.
Los apagones de este verano dieron una lección que los cifrados de Coparmex resumen mejor que cualquier discurso: la cuestión no solo va a afectar a tu negocio, sino que te encontrará protegido.


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