miércoles, enero 7, 2026

Francia acusa de “sumisión” a la UE por nuevo pacto con Estados Unidos

Una alianza dividida: Europa frente a Washington

El domingo marcó un punto de quiebre para las relaciones comerciales entre la Unión Europea y Estados Unidos. Un acuerdo largamente negociado fue finalmente sellado, pero lejos de generar celebración, ha desatado una tormenta política dentro del bloque comunitario. El gobierno francés, liderado por Emmanuel Macron, decidió guardar silencio institucional, pero su primer ministro, François Bayrou, lo dijo con todas sus letras: “Es un día oscuro cuando una alianza de pueblos libres se resigna a la sumisión”.

La palabra “sumisión” no fue elegida al azar. Para Francia, el acuerdo representa una claudicación de los valores europeos frente al proteccionismo estadounidense. La molestia parisina contrasta con la resignación pragmática de otros líderes del bloque, como el alemán Friedrich Merz, quien admitió que el pacto no es favorable, pero que “no se podía lograr más”.

El pacto que evita una guerra, pero no sin heridas

Desde Bruselas, el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, defendió el tratado como un mal necesario: “Estoy 100 por ciento seguro de que este acuerdo es mejor que una guerra comercial con Estados Unidos”. Las palabras calaron hondo, sobre todo entre los exportadores europeos, que ven en los nuevos aranceles del 15% una amenaza a sus industrias más emblemáticas.

Y es que aunque el tratado evitó sanciones más severas —como los aranceles del 30% con los que amenazaba Donald Trump—, muchos sectores estratégicos quedaron desprotegidos o sin trato preferencial.

Aranceles: los sectores que más perderán

Los sectores automotriz, vitivinícola y de lujo están entre los más golpeados por este nuevo escenario comercial. Los automóviles europeos, símbolo de calidad y tecnología, ahora enfrentarán un 15% de arancel al ingresar a EE.UU., un mercado clave en medio de la transición a los vehículos eléctricos. Mientras tanto, los vinos franceses e italianos —ya encarecidos por la fortaleza del euro— podrían perder terreno frente a competidores americanos y sudamericanos.

La industria del lujo, con gigantes como LVMH, Gucci y Dior, también deberá lidiar con una tarifa similar. Aunque algunos actores contemplan trasladar parte de la producción para mitigar el impacto, otros —como Kering— han descartado tajantemente esa opción. “No tendría sentido fabricar bolsos Gucci italianos en Texas”, expresó su presidente.

Cosméticos, bebidas y farmacéuticos: entre la incertidumbre y la resistencia

Los cosméticos europeos, especialmente los franceses e italianos, ven amenazada su expansión en Norteamérica. L’Oréal, cuya facturación depende en un 27% del mercado estadounidense, estudia ya la relocalización parcial de sus operaciones.

La Federación Francesa de Exportadores de Vinos y Licores (FEVS) intenta ver el vaso medio lleno: el acuerdo podría confirmar el libre comercio de bebidas espirituosas. Sin embargo, un estudio de la Wine & Spirits Wholesalers Association advierte que un incremento del 15% en los aranceles supondría la pérdida de 17 mil empleos y 2,500 millones de dólares en EE.UU.

En contraste, el sector farmacéutico —la principal fuente de exportaciones europeas hacia EE.UU., con más de 140 mil millones de dólares anuales— se mantiene sin cambios arancelarios, aunque tampoco recibió beneficios nuevos.

Una alianza metalúrgica contra China: ¿cambio de foco?

Uno de los puntos menos comentados, pero estratégicamente más relevantes del acuerdo, es la creación de una alianza metalúrgica entre la UE y EE.UU. Este eje buscará frenar el avance de la producción china subvencionada, que ha distorsionado los mercados mundiales del acero y el aluminio. Para algunos analistas, esta cooperación es el verdadero núcleo del pacto: un frente común entre Occidente ante el avance económico asiático.

Macron, Sánchez y Merz: tres visiones, un dilema común

Cada líder europeo parece haber leído el mismo acuerdo en un idioma distinto. Emmanuel Macron guarda silencio, dejando a Bayrou encabezar la oposición francesa. Pedro Sánchez, desde España, se muestra agradecido con el esfuerzo de la Comisión, pero sin entusiasmo. Y Friedrich Merz, con el pragmatismo alemán, reconoce que fue una negociación amarga, pero inevitable.

Este nuevo capítulo comercial deja en evidencia la tensión interna del proyecto europeo: entre la necesidad de unidad frente a Washington y la defensa de los intereses nacionales más vulnerables.

¿Sumisión, supervivencia o estrategia?

A medida que las consecuencias del acuerdo se despliegan en las cadenas de valor europeas, el debate irá más allá de lo económico. Se trata también de identidad, autonomía y visión de futuro. ¿Debe Europa resignarse a ceder terreno para evitar choques mayores con Estados Unidos? ¿O es momento de redefinir su postura geoeconómica ante un mundo multipolar?

Francia ya tomó postura. El resto del bloque, por ahora, opta por el equilibrio. Pero el costo de ese equilibrio apenas comienza a vislumbrarse.

Giovanna Cancino
Giovanna Cancino
Giovanna Cancino es una experimentada profesional de la comunicación, Licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación. Con más de una década de trayectoria en medios impresos y digitales, se ha consolidado como reportera y editora. Su profundo conocimiento se refleja en sus colaboraciones en la sección deportiva 'Sport Judge', así como en las importantes secciones Nacional e Internacional, asegurando una cobertura fiable y relevante para nuestros lectores.
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