La confianza empresarial en México mostró una ligera mejora al cierre de 2025, pero el mensaje de fondo sigue siendo de cautela. En diciembre, el Indicador Global de Opinión Empresarial de Confianza (IGOEC), elaborado por el INEGI, se ubicó en 48.5 puntos, un avance marginal de 0.1 puntos respecto a noviembre.
Aunque el incremento mensual sugiere un pequeño respiro en el ánimo de los empresarios, el dato no alcanza para revertir una tendencia preocupante: el indicador acumula 10 meses consecutivos por debajo del umbral de 50 puntos, nivel que separa el optimismo del pesimismo. Además, en comparación anual, la confianza empresarial cayó 3.5 puntos frente a diciembre de 2024.
Este contraste entre mejora mensual y deterioro anual dibuja un panorama complejo para la economía mexicana rumbo a 2026.
Qué mide el IGOEC y por qué importa
El IGOEC es un promedio ponderado de los indicadores de confianza de cuatro sectores clave: industria, comercio, servicios y construcción. Su relevancia radica en que anticipa decisiones de inversión, contratación y expansión empresarial.
Cuando la confianza empresarial se mantiene por debajo de 50 puntos, las empresas tienden a posponer inversiones, limitar contrataciones y operar con mayor prudencia. Esto impacta directamente en el crecimiento económico y en la generación de empleo.
El sector servicios: optimismo moderado, inversión débil
En diciembre, la confianza del sector servicios se ubicó en 49.2 puntos, con un aumento mensual de 0.1 puntos. El componente más positivo fue la percepción sobre la situación económica futura del país, que alcanzó 55.4 puntos tras crecer 1.6 puntos.
Sin embargo, el principal foco rojo sigue siendo el momento para invertir, que cayó a 31.8 puntos, con una disminución mensual de 1.9 puntos. En términos anuales, este indicador retrocedió 5.9 puntos, reflejando una postura defensiva por parte de las empresas del sector terciario.
Comercio: mejora mensual, caída anual
La confianza del comercio cerró diciembre en 47.9 puntos, con un avance mensual de 0.2 puntos. Este resultado estuvo impulsado por una mejor percepción sobre el momento para invertir y la situación económica actual del país.
No obstante, al comparar con diciembre de 2024, el indicador cayó 4.1 puntos. La mayor debilidad se observó en la opinión sobre la situación económica actual de México y de las propias empresas, así como en la percepción de que no es un buen momento para invertir.
Industria y construcción: los sectores más presionados
La confianza del sector industrial se ubicó en 48.9 puntos, con un avance mensual de apenas 0.1 puntos. En su variación anual, la caída fue de 5.4 puntos, explicada principalmente por un fuerte deterioro en el componente de inversión.
Por su parte, la construcción registró el peor desempeño, con un nivel de 45.0 puntos, tras caer 1.0 punto frente a noviembre. En comparación anual, el retroceso fue de 3.7 puntos, con una fuerte contracción en la percepción sobre el momento para invertir, que se desplomó 7.1 puntos.
La confianza empresarial a mitad del análisis: ¿por qué no despega?
A mitad del camino, la confianza empresarial refleja una paradoja: los empresarios reconocen cierta estabilidad futura, pero no se sienten seguros para comprometer capital hoy. Factores como la incertidumbre económica global, las condiciones financieras, la inflación acumulada y el entorno regulatorio influyen en esta cautela prolongada.
El dato de diciembre muestra que el optimismo existe, pero es frágil y desigual entre sectores.
Qué anticipa la confianza empresarial para 2026
De cara a 2026, la confianza empresarial será un indicador clave para anticipar el ritmo de la inversión privada. Mientras no se supere de forma sostenida el umbral de 50 puntos, es probable que el crecimiento económico continúe siendo moderado.
Los especialistas coinciden en que mejorar las expectativas de inversión requerirá señales claras de estabilidad macroeconómica, certidumbre jurídica y condiciones favorables para el financiamiento.
Un optimismo contenido
El cierre de 2025 deja una lectura clara: la confianza empresarial en México muestra avances mínimos, pero aún no logra consolidar un cambio de tendencia. El ligero repunte mensual no compensa la caída anual ni los 10 meses consecutivos en terreno negativo.
Mientras las expectativas futuras mejoran lentamente, la inversión sigue siendo el eslabón más débil. Así, la confianza empresarial se mantiene como un termómetro preciso de una economía que avanza con cautela, esperando señales más firmes para dar el siguiente paso.


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