Empeño es una de las palabras que más se repiten durante la cuesta de enero. Cuando el aguinaldo se termina y las deudas aprietan, muchas personas recurren a las casas de empeño para obtener dinero rápido y cumplir con pagos urgentes. Sin embargo, no siempre queda claro qué ocurre si no se logra recuperar el objeto y este termina siendo vendido. ¿Pierdes todo o tienes derecho a una parte del dinero? La Profeco aclara este punto clave que pocos conocen.

El empeño como salida rápida en tiempos difíciles
El empeño de bienes funciona como un préstamo inmediato: dejas un artículo de valor —una lavadora, joyas, electrónicos o herramientas— y recibes efectivo. A cambio, firmas un contrato donde se establecen plazos, intereses y refrendos necesarios para recuperar tu prenda.
Durante periodos como la cuesta de enero, esta alternativa resulta atractiva porque evita retrasos en pagos formales y posibles afectaciones al historial crediticio. Sin embargo, la rapidez del dinero suele venir acompañada de costos elevados y riesgos que conviene entender antes de firmar.
¿Qué pasa si no pagas y venden tu prenda?
Si no realizas el refrendo ni liquidas el préstamo dentro del plazo establecido, la casa de empeño tiene derecho a vender el artículo para recuperar el dinero que te prestó. En ese momento, el bien deja de ser recuperable.
Lo que muchas personas desconocen es que, según explica la Profeco, si la casa de empeño vende el objeto por un monto mayor al adeudo total (incluidos intereses y comisiones), ese excedente te pertenece. A esta cantidad se le conoce como demasía o remate.
La demasía: el dinero que sí puedes reclamar
La demasía es el saldo a favor que se genera cuando el precio de venta del artículo supera lo que debías. Profeco señala que este dinero no es de la casa de empeño, sino del consumidor.
Para recuperarlo, es fundamental revisar el contrato de empeño y ubicar la fecha en la que la prenda fue comercializada. Con ese dato, debes acudir al establecimiento con una identificación oficial y el contrato original para preguntar si el objeto fue vendido y si existe saldo a favor.
La demasía se entrega en efectivo y tienes hasta un año para reclamarla. Pasado ese tiempo, el derecho a recuperarla se pierde.
Importancia de leer el contrato de empeño
Uno de los errores más comunes al empeñar es no leer con atención el contrato. En este documento se detallan los plazos, el Costo Anual Total (CAT), las comisiones, las fechas de refrendo y las condiciones en caso de venta.
Profeco recomienda identificar claramente los apartados relacionados con la venta de la prenda y el procedimiento para reclamar la demasía. Tener esta información clara puede marcar la diferencia entre perder todo o recuperar al menos una parte del valor de tu bien.

¿Conviene empeñar tus bienes?
Aunque el empeño puede ser útil en una emergencia, Profeco advierte que no siempre es la mejor opción financiera. El dinero recibido suele ser menor al valor real del objeto, y los costos de refrendo pueden hacer que recuperarlo resulte complicado.
Además, muchos consumidores terminan perdiendo artículos de uso diario o con valor sentimental, lo que genera un impacto mayor al beneficio económico inmediato. Por ello, empeñar debe considerarse una solución temporal, no una estrategia recurrente.
Recomendaciones clave de Profeco antes de empeñar
Antes de acudir a una casa de empeño, la Profeco sugiere seguir estas recomendaciones para proteger tu economía:
- Revisar tasas de interés y comisiones, no solo el monto que recibirás.
- Analizar el CAT, ya que refleja el costo real del préstamo.
- Confirmar que la casa de empeño esté inscrita en el Registro Público de Casas de Empeño.
- No empeñar objetos de uso diario ni con alto valor emocional.
- Leer el contrato y ubicar plazos, refrendos y condiciones de recuperación.
- Guardar comprobantes de pago y documentos del empeño.

FOTO: ARMANDO MONROY /CUARTOSCURO.COM
El empeño puede ayudarte a sortear un apuro económico, pero también implica riesgos que no deben tomarse a la ligera. Si tu artículo es vendido, tienes derecho a reclamar la demasía, siempre que actúes dentro de los plazos y cuentes con tu contrato. Informarte, comparar opciones y conocer tus derechos como consumidor es la mejor forma de evitar pérdidas mayores y tomar decisiones financieras más conscientes.


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