Más allá de los juzgados cerrados, el paro del Poder Judicial en la CDMX está imponiendo un costo invisible pero masivo a la economía de la ciudad. La parálisis legal frena contratos, congela inversiones y genera una incertidumbre que ahuyenta a los negocios.
Mientras los trabajadores del Poder Judicial de la Ciudad de México protestan en las calles por sus derechos laborales, una crisis económica silenciosa se gesta en oficinas, notarías y salas de juntas de toda la capital. El paro indefinido que ha paralizado el sistema de justicia es, en la práctica, un freno de mano echado de golpe a una parte vital del motor económico de la metrópoli.
El impacto va mucho más allá de las audiencias pospuestas. Cada día de inactividad en los juzgados representa millones de pesos en transacciones bloqueadas y oportunidades de negocio perdidas.
Justicia Congelada, Economía Paralizada
El sistema judicial no es una entidad abstracta; es la infraestructura crítica que garantiza el cumplimiento de las reglas del juego económico. Cuando se detiene, las consecuencias son directas y severas:
* Contratos en el Limbo: Disputas comerciales, demandas por incumplimiento de pago y la ejecución de contratos quedan completamente congeladas. Una pequeña empresa no puede demandar a un cliente que no le paga, una constructora no puede ejecutar una garantía, y un arrendador no puede iniciar un proceso de desalojo.
* Inversiones Detenidas: Grandes transacciones, como la compra-venta de inmuebles de alto valor, fusiones y adquisiciones de empresas, requieren de certeza jurídica y trámites que hoy son imposibles de realizar. Los inversionistas, tanto nacionales como extranjeros, ponen en pausa sus decisiones ante la falta de un marco legal operativo.
* Mercado Bursátil y Confianza: Aunque la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) responde a múltiples factores globales y nacionales , la inestabilidad institucional prolongada en el corazón económico del país erosiona la confianza. Empresas de sectores altamente dependientes del sistema legal, como el inmobiliario (Fibras), el financiero y el de seguros, pueden ver afectada la percepción de los inversionistas.
«La certeza jurídica es el pilar sobre el que se construye la confianza para invertir. Un sistema de justicia paralizado es una señal de alerta máxima para cualquier capital», podría señalar un analista económico consultado sobre el tema.
El Costo de la Incertidumbre
El daño más profundo, y difícil de cuantificar, es la erosión de la confianza. La Ciudad de México compite a nivel global por atraer talento, empresas y capital. La garantía de un sistema judicial funcional, predecible y eficiente es uno de sus principales activos. El actual conflicto, que revela no solo una disputa salarial sino una profunda crisis de legitimidad interna en el Poder Judicial , proyecta una imagen de inestabilidad y riesgo.
Este paro demuestra que el sistema judicial no es un lujo, sino una pieza esencial de la infraestructura económica, tan vital como las carreteras o la red eléctrica. Cuando la justicia se detiene, no solo se niega un derecho a los ciudadanos, sino que se corta el flujo sanguíneo de la actividad económica. La resolución de este conflicto es, por tanto, una urgencia no solo legal y social, sino fundamentalmente económica para la Ciudad de México.


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