Un depósito en efectivo es una transacción bancaria en la que se ingresa dinero físico a una cuenta. En México, estas operaciones son comunes para ahorrar, pagar servicios o realizar transferencias. Sin embargo, desde 2008, con la Ley del Impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE), algunos depósitos están sujetos a impuestos.
Esta regulación busca combatir actividades ilícitas como el lavado de dinero y promover el uso de medios electrónicos para realizar transacciones. Pero no todos los depósitos están gravados. Aquí te explicamos cómo funciona y cómo te puede afectar.
¿Qué dice la Ley del Impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE)?
La Ley del IDE, decretada en julio de 2008 durante el gobierno de Felipe Calderón, establece un impuesto del 3% sobre depósitos en efectivo superiores a $15,000 mensuales. Este límite aplica tanto para moneda nacional como extranjera.
Exenciones del IDE:
- Transferencias electrónicas.
- Traspasos entre cuentas del mismo titular.
- Operaciones con títulos de crédito.
- Otros sistemas pactados con los bancos.
Esto significa que si tus depósitos provienen de estos métodos, no estarán sujetos al impuesto.
¿Quién debe pagar el IDE?
El pago del IDE recae sobre las personas físicas o morales que excedan los $15,000 en depósitos mensuales en efectivo. El cálculo se realiza sobre el monto que supera este límite, aplicando la tasa del 3%.
Ejemplo práctico:
Si depositas $20,000 en efectivo en un mes, el IDE se calcula sobre los $5,000 excedentes:
$5,000 x 3% = $150 de impuesto.
¿Cómo se recauda el impuesto?
El banco es responsable de retener y enterar el impuesto al Servicio de Administración Tributaria (SAT). Al final de cada mes:
- Se suma el monto total de los depósitos en efectivo realizados.
- Si el total supera $15,000, se aplica el IDE correspondiente.
- El banco deduce el monto directamente de tu cuenta.
Si no tienes fondos suficientes, el banco podrá cobrar el IDE en futuros depósitos hasta saldar el monto adeudado.
¿El SAT monitorea tus cuentas bancarias?
El SAT tiene facultades para supervisar operaciones financieras, especialmente si detecta actividades sospechosas o riesgosas. Esto incluye monitorear:
- Depósitos inusuales o recurrentes de grandes sumas.
- Operaciones relacionadas con lavado de dinero.
Sin embargo, si cumples con tus obligaciones fiscales y declaras ingresos correctamente, no deberías tener problemas.
Consejos para evitar problemas fiscales con tus depósitos en efectivo
- Usa transferencias electrónicas: Estas operaciones no están sujetas al IDE y son más seguras.
- Lleva un registro claro: Documenta el origen de tus ingresos y evita depósitos que puedan levantar sospechas.
- Consulta con un contador: Si manejas grandes cantidades de dinero, busca asesoría para optimizar tus transacciones y cumplir con el SAT.
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