El auge de las criptomonedas ha abierto nuevas oportunidades de inversión, pero también ha dado pie a fraudes cada vez más sofisticados. Uno de los casos más recientes que ha encendido las alertas es el llamado “caso Shirtum”, un esquema que involucra la promoción de activos digitales ligados a futbolistas y que ha dejado a decenas de inversionistas sin recuperar su dinero.
Las investigaciones en España apuntan a que la empresa Shirtum Europa S.L.U. habría operado una red de venta de criptomonedas y NFT sin respaldo legal. De acuerdo con la causa abierta en el Juzgado de Instrucción número 5 de Barcelona, el fraude podría superar los 24 millones de euros, afectando principalmente a inversionistas en Europa, aunque el impacto del esquema se extiende a otros países donde este tipo de activos digitales se popularizan rápidamente.
¿Cómo operaba el fraude con criptomonedas y NFT?
El esquema utilizado en este caso sigue patrones conocidos dentro del mundo de las criptomonedas: la participación y el uso de la imagen de figuras públicas. Futbolistas como Alejandro Papu Gómez, Lucas Ocampos, Ivan Rakitic y Javier Saviola fueron vinculados en la promoción del proyecto, lo que generó confianza entre los inversionistas.
La empresa ofrecía la compra de NFT —activos digitales únicos basados en tecnología blockchain— supuestamente ligados a contenido exclusivo de estos jugadores. Sin embargo, según las denuncias, estos activos nunca fueron correctamente registrados en la cadena de bloques, lo que impedía su transferencia o venta posterior.
Además, el proyecto prometía el desarrollo de una aplicación para comercializar estos activos, pero dicha plataforma nunca fue creada. Mientras tanto, los inversionistas seguían inyectando dinero bajo la expectativa de rendimientos futuros.

El “rug pull” y el colapso del valor
Uno de los elementos más graves del caso es que se trataría de un esquema tipo “rug pull”, una práctica fraudulenta en la que los creadores de un proyecto abandonan la plataforma tras recaudar fondos.
En este caso, las criptomonedas del proyecto, conocida como $SHI, fue promovida intensamente mediante campañas publicitarias y el llamado FOMO (miedo a quedarse fuera). Posteriormente, los desarrolladores retiraron el activo de plataformas como PancakeSwap, lo que provocó su desplome hasta prácticamente cero.
Los inversionistas perdieron hasta el 100% de su dinero, sin posibilidad de recuperar su inversión.
Países afectados y expansión del fraude
Aunque el caso se investiga en España, el fenómeno no es aislado. Este tipo de esquemas ha impactado a inversionistas en América Latina, Europa y Estados Unidos, donde la adopción de criptomonedas ha crecido sin una regulación uniforme.
En países como México, donde el uso de activos digitales va en aumento, expertos advierten que la falta de supervisión directa por parte de autoridades financieras incrementa el riesgo de caer en este tipo de fraudes.
¿Cómo identificar una criptomoneda fraudulenta?
El caso Shirtum deja varias señales claras que pueden ayudar a detectar proyectos riesgosos. Una de las principales es la promesa de rendimientos elevados en poco tiempo, sin explicar claramente el modelo de negocio o la utilidad real del activo digital.
También es una señal de alerta el uso de celebridades o figuras públicas para generar confianza sin que exista transparencia sobre su participación real en el proyecto. En muchos casos, estas figuras solo prestan su imagen sin involucrarse en el desarrollo.
Otro punto es la falta de información técnica verificable. Si una criptomoneda no tiene un “whitepaper” claro, una comunidad activa o registros en blockchain que respalden su existencia, el riesgo de fraude aumenta considerablemente.
Antes de invertir en criptomonedas, especialistas recomiendan investigar a fondo el proyecto, verificar su registro en blockchain y revisar si cuenta con auditorías independientes. También es importante utilizar plataformas reconocidas y desconfiar de ofertas que presionen a invertir de inmediato.
El crecimiento del mercado cripto ha venido acompañado de oportunidades, pero también de riesgos significativos. Casos como este evidencian que, sin información clara y verificación adecuada, cualquier inversión puede convertirse en una pérdida total.


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