Tras más de un año en evaluación ambiental, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) resolvió negar la autorización al proyecto “Extensión del Muelle Internacional de Cruceros de Cozumel”, promovido por la empresa SSA México. El proyecto fue ingresado el 14 de marzo de 2025 y recibió un resolutivo en sentido negativo el 6 de marzo de 2026.
De acuerdo con el expediente, la propuesta consistía en ampliar la infraestructura de la Terminal Internacional de Cruceros ubicada en la zona sur de Cozumel, a la altura del kilómetro 4.5 de la avenida Rafael E. Melgar. El objetivo principal era incrementar la capacidad operativa del puerto para recibir embarcaciones de mayor tamaño y mejorar las maniobras de atraque.
El proyecto contemplaba la extensión del muelle existente dentro de la zona marítima federal, así como la construcción de un nuevo “duque de alba”, una estructura utilizada para el amarre de embarcaciones. También se planteaba retirar una estructura similar ya existente en el extremo del muelle.
En términos generales, la obra buscaba modernizar la terminal para permitir la llegada simultánea de más cruceros, incluyendo embarcaciones de gran capacidad. La inversión estimada superaba los 882 millones de pesos y el tiempo de construcción previsto era de aproximadamente 24 meses.
Impacto ambiental
Durante el proceso de evaluación, la autoridad ambiental revisó la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) presentada por la empresa, así como opiniones técnicas de distintas dependencias y el resultado de la consulta pública realizada en el municipio de Cozumel.
El análisis de la Semarnat identificó diversos elementos del entorno natural en la zona del proyecto, incluyendo comunidades marinas compuestas por macroalgas, esponjas y corales, así como la presencia de fauna asociada a estos ecosistemas. Aunque no todas las especies registradas están en alguna categoría de protección, se reconoció la importancia ambiental del área.
Uno de los puntos relevantes fue la posible afectación al ecosistema marino derivada de las obras, especialmente por actividades como la perforación del fondo, colocación de pilotes y modificaciones en la dinámica del hábitat. Estas acciones podrían alterar las condiciones del fondo marino y la abundancia de especies.
Asimismo, la autoridad consideró que el proyecto implicaba riesgos asociados a la construcción y operación, como la generación de residuos, el manejo de materiales y la posibilidad de impactos acumulativos en una zona ya influenciada por actividades turísticas y portuarias.
Aunque la empresa propuso medidas de mitigación, prevención y compensación ambiental, la Semarnat concluyó que estas no eran suficientes para garantizar la protección del equilibrio ecológico en el área de influencia del proyecto.
En su resolución, la dependencia determinó que la información presentada y las medidas planteadas no aseguraban la viabilidad ambiental de la obra bajo los criterios establecidos en la legislación vigente, por lo que decidió negar la autorización en materia de impacto ambiental.


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