La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) recibió a trámite la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del proyecto Parque Eólico Panabá, que se pretende desarrollar en el municipio de Panabá, en el estado de Yucatán.
El proyecto consiste en la instalación de un parque para generar electricidad a partir del viento. De acuerdo con el documento, contempla la colocación de 60 aerogeneradores, cada uno con capacidad de 5 megawatts, lo que permitiría una generación total de hasta 300 megawatts.
Además de las turbinas, la obra incluye infraestructura complementaria como caminos internos, una red eléctrica de media tensión, una subestación elevadora, torres de medición de viento y una línea de transmisión de aproximadamente 85 kilómetros para conectar la energía generada al sistema eléctrico.
Para su construcción, el proyecto ocuparía una superficie de alrededor de 186 hectáreas, distribuidas entre el parque eólico y la línea de transmisión. Parte de esta área requiere la remoción de vegetación, principalmente de selva baja y selva mediana, así como zonas de vegetación secundaria.
En términos de tiempo, se plantea una vida útil de 32 años, dividida en tres etapas: preparación y construcción durante cinco años, operación por 25 años y un cierre final de dos años.
Impactos ambientales previstos
El documento identifica distintos efectos en el entorno natural. Uno de los principales es el cambio en el uso del suelo debido a la limpieza y preparación del terreno, lo que puede generar pérdida de vegetación y aumento de la erosión.
También se advierte el riesgo de contaminación del suelo por el manejo de combustibles, aceites o residuos durante la construcción y operación, en caso de derrames o malas prácticas.
En cuanto al agua, aunque no se prevé afectación directa a cuerpos superficiales, la región tiene características kársticas, lo que significa que el subsuelo es altamente vulnerable a la contaminación, ya que el agua se infiltra fácilmente sin filtración natural.
Respecto al aire y al ruido, durante la construcción se generarían emisiones de polvo y gases por maquinaria, así como ruido. En operación, el impacto sonoro estaría asociado al funcionamiento de los aerogeneradores.
La fauna es otro de los componentes sensibles. El estudio señala posibles afectaciones a aves y murciélagos, principalmente por colisiones con las aspas o alteraciones en sus rutas de vuelo, debido a la presencia de las turbinas.
En la vegetación y biodiversidad, se identificó la presencia de especies protegidas, por lo que se contempla que las obras podrían generar fragmentación del hábitat y cambios en el ecosistema local.
Finalmente, el paisaje también se vería modificado por la instalación de estructuras de gran altura, lo que representa un cambio visual en la zona.
Para atender estos impactos, el proyecto incluye programas de manejo ambiental, como rescate y reubicación de flora y fauna, control de residuos, restauración ecológica y monitoreo ambiental durante todas las etapas.


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