¡Indiana está en llamas! Los Pacers, con un Tyrese Haliburton rozando el triple-doble y un Bennedict Mathurin imparable desde el banquillo (27 puntos), vencieron 116-107 a Oklahoma City Thunder en el Juego 3 de las Finales NBA, tomando una sorpresiva ventaja de 2-1.
El Gainbridge Fieldhouse de Indianápolis fue testigo de una noche histórica. Los Indiana Pacers, impulsados por una actuación magistral de Tyrese Haliburton y una explosión ofensiva de Bennedict Mathurin desde el banquillo, derrotaron a los favoritos Oklahoma City Thunder por 116-107 en el Juego 3 de las Finales de la NBA 2025. Con este triunfo, los Pacers toman una sorprendente y crucial ventaja de 2-1 en la serie, demostrando que están listos para competir por el anillo.
Una Noche Mágica en Gainbridge Fieldhouse: La Crónica de un Triunfo Inesperado
El ambiente era eléctrico en Indianápolis, que albergaba un partido de Finales NBA por primera vez en 25 años. Aunque Oklahoma City Thunder, liderado por un encendido Chet Holmgren en los primeros compases, tomó una ventaja inicial, los Pacers no tardaron en responder. El partido fue un toma y daca constante, con Indiana yéndose al descanso con una ligera ventaja. El Thunder reaccionó en el tercer periodo, pero los Pacers reservaron su mejor baloncesto para el final, dominando el último cuarto con un parcial de 32-18 para asegurar la victoria.
La capacidad de los Pacers para sobreponerse a cada embestida del Thunder y cerrar el partido con tal autoridad en su feudo es una clara señal de la madurez y resiliencia que este equipo ha adquirido. Lejos de ser una «cenicienta», Indiana está demostrando que tiene el temple y el juego para desafiar a la élite de la liga. Perder el Juego 3 de esta manera, especialmente siendo superados en los momentos decisivos, representa un golpe anímico considerable para un equipo de Oklahoma City que llegó a estas Finales como el primer sembrado del Oeste y con altas expectativas.
Los Arquitectos de la Victoria: Haliburton Director, Mathurin Ejecutor
La victoria de los Pacers se cimentó en actuaciones individuales sobresalientes y un esfuerzo colectivo encomiable, especialmente de su segunda unidad.
Tyrese Haliburton: El base estrella de Indiana rozó el triple-doble con una línea estadística impresionante: 22 puntos, 11 asistencias y 9 rebotes. Por primera vez en seis enfrentamientos contra OKC, Haliburton superó la barrera de los 20 puntos, un factor que parece ser talismán para su equipo, ya que los Pacers ostentan un récord de 8-1 en estos playoffs cuando su director de orquesta alcanza dicha cifra anotadora.
Bennedict Mathurin: El factor sorpresa de la noche. El joven escolta canadiense salió del banquillo para ofrecer una exhibición ofensiva, convirtiéndose en el máximo anotador del partido con 27 puntos en tan solo 22 minutos, con una eficiencia espectacular de 9 aciertos en 12 tiros de campo. Con esta actuación, Mathurin, de 22 años, se convirtió en el jugador más joven en anotar 25 o más puntos desde el banquillo en un partido de Finales NBA desde la temporada 1970-71. Su agresividad y acierto fueron vitales, especialmente en la primera mitad donde aportó 14 puntos.
Pascal Siakam: El ala-pívot camerunés aportó su experiencia y calidad con 21 puntos, 6 rebotes y 4 asistencias, siendo un pilar fundamental en ambos costados de la cancha.
T.J. McConnell: El base suplente fue un revulsivo, aportando no solo 10 puntos y 5 asistencias, sino también una defensa asfixiante que se tradujo en 5 robos de balón. Con estas cifras, McConnell se convirtió en el primer jugador en la historia de las Finales NBA (desde que los robos se registran oficialmente en 1974) en lograr al menos 10 puntos, 5 asistencias y 5 robos saliendo desde el banquillo.
«Bennedict Mathurin… es un ex seleccionado top-10 del draft, un anotador dinámico y un jugador que no teme dar un paso al frente en el gran escenario. Su energía y capacidad para crear sus propios tiros nos dieron un impulso tremendo esta noche.»
La banca de Indiana fue, sin duda, el factor X del encuentro, superando a la del Thunder por un abrumador 49-18. Además de Mathurin y McConnell, Obi Toppin también contribuyó con energía y puntos importantes.
El Desconcierto del Thunder: ¿Qué Falló para los Favoritos?
A pesar de los esfuerzos individuales de sus estrellas, Oklahoma City Thunder no pudo encontrar la fórmula para frenar el ímpetu de los Pacers.
Shai Gilgeous-Alexander lideró a OKC con 24 puntos, 8 rebotes y 4 asistencias, pero también acumuló 6 pérdidas de balón, un lastre importante.
Jalen Williams fue el máximo anotador del Thunder con 26 puntos, mientras que Chet Holmgren aportó 20 puntos y 10 rebotes, aunque estuvo errático desde la línea de tres puntos (0 de 6).
Los problemas para el Thunder fueron evidentes en varias facetas del juego:
- 17 pérdidas de balón que los Pacers supieron capitalizar.
- Solo 16 asistencias como equipo, reflejando una menor fluidez ofensiva.
- Un deficiente 7 de 30 en tiros libres fallados (23 de 30), dejando puntos cruciales en el camino.
La defensa de Indiana, especialmente la presión ejercida sobre Gilgeous-Alexander, fue clave para forzar errores y sacar de ritmo al talentoso base del Thunder. La dependencia de OKC en la producción de su trío estelar y la escasa aportación de su banquillo quedaron expuestas. Cuando SGA, Williams y Holmgren no logran una noche colectiva superlativa y la segunda unidad no responde, el Thunder se muestra vulnerable, una lección que los Pacers aplicaron con maestría en un ambiente hostil.
Esta disparidad en la producción de las bancas (49-18) no es una anécdota, sino un indicador de cómo Indiana logró desgastar a los titulares de OKC y explotar los minutos de sus suplentes, planteando un serio dilema táctico para el entrenador Mark Daigneault de cara al Juego 4.
El Veredicto de Sport Judge: Indiana No Es Cenicienta, Es Contendiente Serio
El guion de estas Finales NBA ha dado un vuelco inesperado. Lo que para muchos apuntaba a una posible barrida o una victoria relativamente cómoda para Oklahoma City Thunder se ha transformado en una serie apasionante con los Indiana Pacers liderando 2-1.
El factor cancha fue determinante, y los Pacers lo explotaron al máximo, demostrando que su baloncesto colectivo y la profundidad de su plantilla pueden hacer frente al talento individual de OKC.
De cara al Juego 4, las incógnitas son múltiples: ¿Podrá el Thunder realizar los ajustes necesarios para limitar las pérdidas de balón y encontrar mayor contribución de su banquillo? ¿Será capaz la segunda unidad de Indiana de replicar su hazaña? ¿Cómo responderá Shai Gilgeous-Alexander a la presión de estar contra las cuerdas?
Esta victoria no solo aprieta la serie, sino que inyecta una dosis masiva de confianza en los Pacers y traslada toda la presión al joven equipo del Thunder. Indiana ha demostrado que no es una simple comparsa en estas Finales; es un contendiente legítimo y muy peligroso. La juventud y la falta de experiencia en estas instancias podrían estar comenzando a pesar en un equipo de Oklahoma City que, por primera vez en mucho tiempo, lució superado en el último cuarto.
La batalla por el Trofeo Larry O’Brien está más abierta que nunca.
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