Dolphins comenzaron una etapa de cambios profundos tras cerrar una temporada marcada por inconsistencias, decisiones internas y presión financiera. La organización tomó determinaciones que impactan directamente en su estructura deportiva, al iniciar una reconfiguración que busca liberar espacio salarial, redefinir liderazgo y preparar el camino rumbo al próximo Draft, en un escenario donde cada movimiento tiene consecuencias inmediatas dentro y fuera del campo.
La nueva dirección deportiva apuesta por ajustes drásticos para corregir el rumbo. La salida de figuras emblemáticas, sumada a la evaluación de contratos pesados, marca una etapa de transición que apunta a construir un proyecto más sostenible, aunque implique asumir costos deportivos y financieros en el corto plazo.
¿Por qué el cambio de entrenador marcó el inicio de la reestructura?
La salida de Mike McDaniel y la llegada de Jeff Hafley marcaron un punto de quiebre en la organización. El nuevo entrenador asumió con la misión de redefinir identidad, disciplina y toma de decisiones, elementos que fueron señalados como áreas débiles durante el cierre de la temporada pasada, cuando el equipo perdió consistencia en momentos clave.
Con el respaldo del nuevo gerente general Jon-Eric Sullivan, el cuerpo técnico inició una evaluación exhaustiva del roster. Para los Dolphins, el cambio de liderazgo no fue simbólico, sino el primer paso para justificar movimientos de alto impacto que modificarían por completo la composición del equipo rumbo a la siguiente campaña.
¿Qué implicó la salida de Tyreek Hill para la franquicia?
La liberación de Tyreek Hill representó uno de los movimientos más significativos del proceso. El receptor llegó en 2022 procedente de Kansas City Chiefs y rápidamente se convirtió en una pieza central del ataque, además de firmar una extensión histórica que elevó su impacto en el tope salarial.
Para los Dolphins, mantener ese contrato hasta 2026 significaba comprometer flexibilidad financiera. Su salida libera una carga cercana a los 51 millones de dólares, aunque también deja un vacío deportivo que obliga a replantear el esquema ofensivo y la distribución de responsabilidades dentro del campo.
¿Qué otros recortes importantes se realizaron en la plantilla?
Además del movimiento con Hill, el equipo avanzó con la salida del liniero ofensivo James Daniels y del receptor Nick Westbrook-Ikhine. Estas decisiones apuntan a reducir contratos medianos que, sumados, limitaban la capacidad de maniobra en la agencia libre y el Draft.
Los Dolphins también anunciaron la liberación del defensivo Bradley Chubb, dos veces Pro Bowl, quien llegó en 2022 desde Denver Broncos. Su salida refuerza la intención de priorizar equilibrio financiero sobre nombres consolidados, incluso en posiciones clave del esquema defensivo.
¿Qué tan comprometido está el tope salarial del equipo?
El panorama financiero condiciona todas las decisiones actuales. Con apenas 10 millones de dólares disponibles en el tope salarial, la organización enfrenta limitaciones severas para reforzarse sin realizar más ajustes en su plantilla actual.
Para los Dolphins, liberar contratos se volvió una necesidad estratégica y no una opción. Cada recorte busca generar espacio inmediato o diferido, permitiendo planificar incorporaciones futuras sin hipotecar temporadas completas bajo cargas financieras difíciles de sostener.
¿Cuál es la situación contractual de Tua Tagovailoa?
El caso de Tua Tagovailoa representa el dilema más complejo del proceso. Selección de primera ronda en 2020, el mariscal fue enviado a la banca al final de la temporada pasada debido a un descenso en rendimiento, situación que abrió cuestionamientos sobre su continuidad como líder del proyecto.
Los Dolphins firmaron en 2024 una extensión de cuatro años y 212.4 millones de dólares. Sin embargo, su desempeño en 2025, con 15 intercepciones, encendió alarmas en un contexto donde su contrato garantiza 54 millones para 2026, complicando cualquier decisión inmediata.
¿Qué impacto tendría liberarlo en el tope salarial?
Cortar a Tagovailoa de forma directa implicaría un golpe severo. El cargo muerto alcanzaría los 99 millones de dólares, una cifra que comprometería seriamente la capacidad operativa del equipo durante varias temporadas.
Si los Dolphins optaran por una liberación posterior al 1 de junio, el impacto se dividiría en dos años. Aun así, la carga de 67.4 millones en 2026 y 31.8 millones en 2027 seguiría limitando cualquier intento de reconstrucción acelerada.
¿Cómo influye el Draft en la estrategia de corto plazo?
Con el pick número 11 en la primera ronda, el Draft se vuelve un eje central del plan. La posición ofrece margen para seleccionar talento inmediato o negociar movimientos que acumulen selecciones futuras, dependiendo de cómo evolucione la evaluación del roster actual.
Para los Dolphins, el Draft no solo representa la llegada de nuevos jugadores, sino una herramienta financiera clave. Contratos de novatos permiten equilibrar costos y producción, algo indispensable tras los recortes realizados y los compromisos vigentes.
¿Qué mensaje envía la directiva con estos movimientos?
Las decisiones tomadas indican una postura clara: priorizar sostenibilidad sobre continuidad. La directiva asume el riesgo de debilitar ciertas áreas para evitar un colapso financiero que limite el proyecto a mediano plazo.
Los Dolphins apuestan por una reestructura ordenada, aunque impopular, que busca sentar bases más sólidas. El mensaje hacia la afición es directo: el proceso implica sacrificios hoy para evitar retrocesos mayores mañana.
¿Qué esperar en las próximas semanas?
El mercado aún no se cierra y se anticipan más movimientos antes del Draft. La organización seguirá evaluando contratos, rendimiento y proyección, con la intención de ajustar el roster a la visión del nuevo cuerpo técnico.
Para los Dolphins, este periodo será determinante. Cada decisión definirá no solo la próxima temporada, sino la viabilidad del proyecto en un entorno tan competitivo como la NFL.


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