La Selección Mexicana de Fútbol cerró el 2024 con un panorama lleno de contrastes, resultado de victorias esperanzadoras y tropiezos que han puesto en entredicho la solidez del proyecto.
Con el boleto al Mundial 2026 asegurado por ser uno de los países organizadores, la afición observa con expectación la evolución de un equipo que busca consolidarse a nivel internacional. A continuación, se detalla el recorrido del Tricolor durante el año y lo que se vislumbra para el 2025.
Balance del 2024: luces y sombras en el camino
El 2024 dejó una serie de resultados que reflejan la falta de regularidad de México. Uno de los momentos más destacados se vivió en la Liga de Naciones, con un contundente 3-0 sobre Panamá que ilusionó a los seguidores. No obstante, en la final de la misma competición, el Tricolor sucumbió 0-2 ante Estados Unidos, su máximo rival en la región, lo que dejó dudas sobre el nivel competitivo del equipo y evidenció la necesidad de ajustes tácticos. Estos resultados fueron algo decepcionantes para los seguidores mexicanos de su selección en las casas de apuestas, aunque más de una persona supo encontrar su oportunidad usando Codere codigo promocional, una ocasión importante para experimentar en estas plataformas de juego.
En el plano de los partidos amistosos, el combinado mexicano tuvo un desempeño irregular. Logró victorias alentadoras, como el 1-0 contra Bolivia y un sólido 3-0 frente a Nueva Zelanda. Sin embargo, también hubo caídas estrepitosas, como la goleada de 0-4 contra Uruguay y el ajustado 2-3 ante Brasil, en el que la ofensiva del equipo sudamericano terminó por imponerse en los últimos minutos del encuentro. Estos altibajos encendieron las alarmas sobre la capacidad de México para lidiar con rivales de primer nivel.
La Copa América 2024 como ensayo internacional
Otra competencia de relevancia en la agenda del 2024 fue la Copa América, donde la Selección Mexicana enfrentó a Jamaica, Venezuela y Ecuador. El triunfo por la mínima (1-0) ante Jamaica supuso un respiro y dio la impresión de que el Tricolor podía pelear de igual a igual. Sin embargo, la derrota 0-1 frente a Venezuela volvió a exponer ciertas debilidades defensivas y un mediocampo con poca generación de juego.
El empate sin goles (0-0) contra Ecuador cerró esta participación con un sabor agridulce, pues el equipo mostró orden en defensa pero careció de creatividad para buscar el triunfo. La Copa América, en definitiva, sirvió como laboratorio de prueba para detectar falencias y apuntalar las fortalezas, con la mira puesta en encontrar la alineación y el estilo de juego más adecuados.
Lo que espera en 2025: giras y objetivos claros
De cara al 2025, la Federación Mexicana de Fútbol ha trazado un plan ambicioso. El primer gran desafío será una gira por Sudamérica, cuyos detalles aún se afinan, pero que pretende enfrentar al Tricolor con potencias de la región. El objetivo principal es que estos duelos sirvan para medir la capacidad de reacción ante rivales de alto nivel y para consolidar la identidad futbolística que busca el cuerpo técnico.
Asimismo, México disputará las semifinales de la Nations League, una fase clave para recuperar el protagonismo en la zona de Concacaf y sacudirse la sombra de la derrota sufrida ante Estados Unidos. Además, se contempla una nutrida agenda de partidos amistosos –alrededor de 18 choques– a lo largo del año, varios de ellos contra selecciones que destacan por su potencial ofensivo y trayectoria histórica.
Consolidar el plantel: la tarea pendiente
La preparación no solo se limitará al terreno táctico, sino que también se enfocará en la consolidación de un bloque de futbolistas que garanticen resultados. El 2024 reveló la necesidad de encontrar un equilibrio entre la experiencia de jugadores consolidados y el empuje de nuevas generaciones. Las competencias en puerta durante el 2025 proporcionarán el escenario idóneo para que el cuerpo técnico evalúe a detalle el desempeño individual y colectivo, con el fin de armar un grupo que llegue a 2026 en su mejor versión.
Asimismo, el desarrollo de los talentos juveniles será un factor determinante. La Federación deberá brindarles las oportunidades necesarias para que sumen minutos y asuman roles protagonistas. De esta manera, México aspira a tener una base sólida y con proyección a futuro para encarar los retos que se avecinan.
Con la mira en el Mundial 2026
La condición de anfitrión compartido con Estados Unidos y Canadá otorga a México la tranquilidad de no disputar eliminatorias. Sin embargo, esto también implica la responsabilidad de llegar a la justa con un equipo competitivo. El 2026 no solo será una celebración para el fútbol en la región, sino también una oportunidad histórica para que el Tricolor busque por fin trascender más allá de los octavos de final, instancia en la que ha tropezado reiteradamente.
En ese sentido, cada compromiso de 2025 adquiere gran relevancia, ya que todos los partidos –ya sean amistosos, de la Nations League u otras competencias– funcionarán como ensayo general para la Copa del Mundo. Consolidar un estilo de juego, cohesionar el vestuario y pulir detalles técnicos serán los objetivos inmediatos.


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