El cierre de la temporada 2024 fue un momento de alta tensión en Red Bull, donde la relación entre Sergio Pérez y los altos mandos, Helmut Marko y Christian Horner, se deterioró de manera irreconciliable.
El piloto mexicano que pertenecía a Red Bull fue acusado de retener información valiosa para el desarrollo del monoplaza RB20, una acusación que él desmintió, asegurando que informó detalladamente sobre los problemas del auto en cada reunión.
Sin embargo, ante el rechazo constante a sus reclamos, Checo aceptó la evidencia de favoritismo hacia Max Verstappen, cuyo tetracampeonato parecía ser el único objetivo de la temporada. Los números hablaban por sí solos: mientras Mad Max dominó con nueve victorias, Pérez quedó fuera del Top-5 a partir de la séptima fecha del calendario.
La desesperación del tapatío se convirtió en la cruda aceptación de no ser tomado en cuenta, ya que, según él, el mayor porcentaje del presupuesto y desarrollo estaba orientado exclusivamente al neerlandés.
Los directivos de la escudería austriaca utilizaron los medios para recriminar la labor de Checo Pérez y reprobar públicamente su desempeño. A pesar de los esfuerzos de Verstappen, la falta de apoyo de su segundo piloto resultó costosa, pues Red Bull perdió el Campeonato de Constructores ante McLaren, un resultado que indignó a la directiva.
La dupla Marko/Horner, consumida por el coraje de la derrota, anunció la disolución del contrato de Pérez, a pesar de que este tenía aún un año de vigencia.
Red Bull y el efecto Checo Pérez en F1 para 2026: Un cambio de era
Tras la salida inesperada de Sergio Pérez, quien decidió tomarse un año sabático para disfrutar de la familia y la tranquilidad, los problemas internos de Red Bull no cesaron.
La directiva designó al neozelandés Liam Lawson como la joven promesa para ocupar el puesto de fiel escudero de Max Verstappen. No obstante, el inicio de la pretemporada 2025 fue desastroso para Lawson, quien se retiró del Gran Premio de Australia por fallas mecánicas en el mismo coche RB20.
En la siguiente carrera, el Gran Premio de China, terminó fuera del Top-10, lo que demostró que el auto no era tan fácil de manejar como se pensaba.
La impaciencia se apoderó de los directivos, y Lawson fue rápidamente reubicado al equipo de desarrollo, Racing Bulls.
En su lugar, ascendieron al japonés Yuki Tsunoda, quien ya había solicitado una oportunidad en el primer equipo. Su debut en el Gran Premio de Japón, en su propia casa, se esperaba triunfal, pero Tsunoda finalizó en un decepcionante 12º lugar.
Estos resultados llevaron a la afición a cuestionar si «Checo Pérez tenía razón» sobre las deficiencias del RB20, al que el público ya apodaba la «carcacha». La temporada 2025 concluyó con un solo Verstappen luchando en solitario sin poder vencer a los McLaren, y Tsunoda terminó en la 17ª posición.
La llamada «maldición de Checo Pérez» pareció tener un efecto inmediato, impactando negativamente en el rendimiento del equipo tras su marcha. Max Verstappen, a pesar de su talento, perdió el Campeonato por la falta de un coequipero consistente. Con la vista puesta en la nueva Era de la Fórmula 1, Red Bull se ve forzado a recuperar su prestigio y a realizar una transformación profunda de cara a la temporada 2026.
Esta nueva etapa no solo implica cambios de pilotos, sino una reestructuración total de la cúpula directiva y la adopción de una tecnología completamente diferente.
La nueva Era de la Fórmula 1 trae consigo la implementación de Motores Híbridos, que utilizarán baterías recargables mediante el frenado y combustible vegetal de Ethanol 10.
Para este desafío, Red Bull pondrá fin a una relación de 25 años con Honda para asociarse con el fabricante estadounidense Ford, que proveerá los nuevos propulsores. Pero los cambios no se limitan a la tecnología.
El equipo vivió un terremoto administrativo con el despido de Helmut Marko, quien fue reemplazado por Alistair David Rew como asesor técnico. Christian Horner también dejó su puesto en la dirección técnica, siendo sustituido por Laurent Mekies.
El 2026 será el inicio de una era sin Marko ni Horner, coincidiendo con la llegada de la propulsión híbrida. En este panorama de transformación total, Max Verstappen tendrá un nuevo compañero de equipo: el francés Isack Hadjar, proveniente de Racing Bulls.
Hadjar tendrá el mayor reto de su carrera al intentar lidiar con Mad Max y las altísimas expectativas del equipo.
El futuro de Red Bull y el efecto Checo Pérez en F1 para 2026 dependen de que esta nueva estructura y tecnología logren devolverles la competitividad que se perdió tras la salida del piloto mexicano. Los resultados de los reemplazos de Pérez han demostrado que el problema no era solo el piloto.


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