sábado, febrero 21, 2026

F1 Mónaco bajo lupa: ¿Regla arruinada o genialidad táctica de equipos?

El Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1 2025 estaba destinado a ser diferente. La FIA, en un intento por sacudir el tradicional y a menudo soporífero desfile de coches por las estrechas calles del Principado, introdujo una regla inédita: dos paradas obligatorias en pits para cada piloto. La intención era «promover mejor racing». El resultado, sin embargo, fue una farsa que puso bajo la lupa no solo la efectividad de la regla, sino la capacidad de la FIA para anticipar la astucia de los equipos y la naturaleza intrínseca del desafío monegasco.

La nueva regulación «fracasó estrepitosamente» y «cayó en plano» el día de la carrera.

Como observó el comentarista Martin Brundle, «el foco estaba en parar, no en correr», una sentencia lapidaria que resume el fiasco. Lejos de generar adelantamientos y emoción en pista, la regla se convirtió en un ejercicio de «manipulación» por parte de equipos de la zona media de la parrilla, que vieron una oportunidad de oro para pescar en río revuelto.

Racing Bulls fue el primero en mostrar sus cartas:

Liam Lawson condujo deliberadamente a un ritmo exasperantemente lento, creando un tapón para permitir que su compañero Isack Hadjar realizara su segunda parada sin perder posición en pista. Williams no tardó en copiar la estrategia, con Carlos Sainz y Alex Albon rodando hasta seis segundos por vuelta más lento que los líderes. Para ambos equipos, la «genialidad» táctica se tradujo en una valiosa doble cosecha de puntos. Una «burla» al espíritu de la norma, pero totalmente legal.

Las críticas de los pilotos, incluso de aquellos que se beneficiaron indirectamente, no se hicieron esperar. Carlos Sainz, a pesar de sumar puntos para Williams, fue contundente: «Debo decir que esta no es la forma en que me gusta correr… La regla de dos paradas no cambia nada en Mónaco, la gente seguirá intentando manipular el resultado final». Sugirió incluso «prohibir la manipulación del ritmo».

Alex Albon fue más allá y pidió disculpas a los aficionados:

 «No es así como queremos competir. Sé que dimos un mal espectáculo… Es aprovecharse de la pista y del tamaño de los coches. Simplemente frustrante». George Russell, de Mercedes, calificó la nueva regla como un «sistema defectuoso»  y, en un acto de desesperación, llegó a cortar ilegalmente una chicane para adelantar al lento Albon, recibiendo una penalización, pero finalizando mejor de lo que lo hubiera hecho siguiendo el trenecito.

El problema de fondo es Mónaco en sí mismo. Con los monoplazas actuales, anchos y largos, adelantar en condiciones de seco es «casi imposible». El DRS es ineficaz y cualquier intento de adelantamiento suele acabar en contacto.

 Las propuestas para el futuro son variadas y algunas desesperadas:

Desde implementar un tiempo máximo por vuelta para evitar ralentizaciones deliberadas, hasta obligar a una parada en la primera mitad de la carrera, o incluso modificar el trazado del circuito, como sugirieron Christian Horner y Toto Wolff. Las ideas más sarcásticas, como «aspersores» o «cáscaras de plátano a lo Mario Kart», reflejan la profunda frustración.

El fracaso de esta regla en Mónaco va más allá de un simple error técnico de la FIA. Expone la tensión inherente en la Fórmula 1 entre la búsqueda del espectáculo deportivo y la cruda realidad de la ingeniería táctica y los intereses económicos de los equipos.

Los equipos de media tabla, con menos que perder y mucho que ganar

Mediante estrategias disruptivas, encontraron y explotaron una laguna legal. Mientras tanto, los equipos grandes y los pilotos estrella, que generalmente se benefician de una meritocracia basada en la velocidad pura, quedaron visiblemente frustrados.

Este incidente demuestra cómo las regulaciones, por bien intencionadas que sean, pueden tener consecuencias imprevistas que alteran dramáticamente la dinámica competitiva y, crucialmente, la distribución financiera de puntos, que al final de la temporada se traducen en millones de dólares.

La F1 es un negocio multimillonario donde cada punto cuenta, y las reglas mal diseñadas siempre serán un campo de juego para los más astutos o los más necesitados.

Giovanna Cancino
Giovanna Cancino
Giovanna Cancino es una experimentada profesional de la comunicación, Licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación. Con más de una década de trayectoria en medios impresos y digitales, se ha consolidado como reportera y editora. Su profundo conocimiento se refleja en sus colaboraciones en la sección deportiva 'Sport Judge', así como en las importantes secciones Nacional e Internacional, asegurando una cobertura fiable y relevante para nuestros lectores.
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