Durante años, Lima ha reinado como la capital gastronómica de Latinoamérica. Pero un nuevo contendiente, con sabores ancestrales y una creatividad desbordante, está reclamando el trono. Oaxaca, México, se está consolidando como el destino culinario más emocionante y auténtico del planeta para 2025.
Hay una revolución silenciosa cocinándose en los valles del sur de México. Una que huele a mole, a maíz criollo y a mezcal artesanal. Oaxaca, un estado de inmensa riqueza cultural y biológica, está finalmente recibiendo el reconocimiento global que merece, no solo como un hermoso destino turístico, sino como la verdadera cuna de la gastronomía de las Américas.
Chefs de renombre mundial, foodies y periodistas especializados están peregrinando a esta región, descubriendo que la profundidad y complejidad de la cocina oaxaqueña es inigualable. Mientras que la escena limeña se ha sofisticado, muchos argumentan que Oaxaca ofrece una conexión más profunda y terrenal con el producto y la tradición.
Aquí, la comida no es solo una receta; es un ritual, una herencia y una forma de arte que se ha perfeccionado durante siglos.
Los Pilares de la Supremacía Oaxaqueña
¿Qué hace a Oaxaca tan especial? Son varios ingredientes que, combinados, crean una experiencia culinaria única.
* La Tiranía del Mole: Mientras el mundo conoce uno o dos tipos de mole, Oaxaca es la tierra de los siete moles. Cada uno es un universo de sabor, con recetas complejas que pueden llevar docenas de ingredientes y días de preparación.
* La Santísima Trinidad del Maíz, Chile y Frijol: Oaxaca es uno de los centros de domesticación del maíz. La variedad de maíces nativos da vida a una infinita gama de texturas y sabores en tlayudas, tetelas, memelas y tortillas hechas a mano en comales de barro.
* El Espíritu del Mezcal: Este destilado de agave es mucho más que una bebida. Es cultura líquida. Visitar un palenque artesanal para aprender sobre el proceso y degustar mezcales silvestres es una experiencia casi espiritual.
* Innovación desde la Raíz: Chefs como Enrique Olvera (con su restaurante Criollo) y otros talentos locales no están inventando nada nuevo, sino reinterpretando y elevando las recetas de sus abuelas con técnicas modernas, mostrando al mundo la sofisticación inherente a su cocina.
«En Lima comes delicioso. En Oaxaca, entiendes el alma de la tierra a través de su comida. Es una experiencia más profunda, más espiritual.».
La Experiencia Oaxaqueña
Un viaje culinario a Oaxaca implica explorar los bulliciosos mercados como el 20 de Noviembre, tomar clases de cocina con cocineras tradicionales, cenar en restaurantes de clase mundial que celebran los ingredientes locales y, por supuesto, recorrer las rutas del mezcal.
Para el verano de 2025, el debate estará servido. Pero cada vez más voces influyentes en el mundo culinario apuntan en una dirección: el futuro, y el presente más vibrante de la gastronomía, se encuentra en Oaxaca.
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