El proyecto de Olinia, el primer auto eléctrico mexicano dio un giro este año. Lo que comenzó como una iniciativa con participación parcial en diseño ahora busca concentrar todo el proceso en un solo lugar y será Puebla.
Autoridades confirmaron que el desarrollo del vehículo ya no se dividirá entre distintas entidades. La meta es que tanto el diseño como el ensamblaje se realicen completamente en ese estado, lo que convierte al proyecto en una apuesta industrial más ambiciosa de lo previsto.
¿Cómo va la fabricación de Olinia?
La subsecretaria de Desarrollo Tecnológico, Celina Peña Guzmán, explicó que el plan ha evolucionado. Inicialmente, Puebla participaba principalmente en el diseño automotriz a través del Instituto Tecnológico local.
Ahora, la estrategia cambió. El objetivo es que el vehículo completo, desde su ingeniería hasta su fabricación, se desarrolle en el mismo estado. Esto posiciona a Puebla como el centro de uno de los proyectos tecnológicos más relevantes del país.
Además, este auto forma parte de una cartera de cerca de 60 proyectos de innovación que impulsa el gobierno federal en la región, enfocados tanto en el sector automotriz como en otras industrias estratégicas.
¿Cuándo se presentará el modelo?
La primera presentación oficial del vehículo está programada para el 11 de junio, fecha que ya había adelantado la presidenta Claudia Sheinbaum. Sin embargo, los detalles técnicos serán revelados por los responsables directos del proyecto, entre ellos Roberto Capuano Tripp y Rafael Garayoa Guajardo, quienes lideran el desarrollo de Olinia.
Antes de esa fecha, el equipo trabaja en concluir la ingeniería de los prototipos, paso clave para iniciar pruebas y demostrar la viabilidad del vehículo ante posibles inversionistas.
Aunque el proyecto avanza, enfrenta un desafío importante: conseguir recursos para su producción a gran escala.
Se estima que Olinia necesita alrededor de 200 millones de dólares de inversión privada para arrancar su fabricación. Este punto será decisivo para que el auto pase de ser un prototipo a un producto disponible en el mercado.
¿Cómo será el primer auto eléctrico mexicano?
El concepto de Olinia no busca competir con marcas premium como Tesla. Su enfoque es completamente distinto: movilidad accesible, funcional y pensada para ciudad.
El vehículo eléctrico será ligero y diseñado para trayectos cortos. Tendrá la capacidad de recargarse en un enchufe doméstico, lo que elimina la necesidad de infraestructura especializada.
Esto significa que una familia podría cargarlo en casa, evitando gastos constantes de gasolina.

Precio de Olinia en México
Uno de los factores que más ha llamado la atención es su precio estimado. Olinia busca salir al mercado con un costo cercano a 150 mil pesos.
Para entender el impacto, hoy en día un auto eléctrico puede superar fácilmente los 500 mil pesos. Esto coloca a Olinia en un segmento completamente distinto, más cercano al costo de una motocicleta o un auto seminuevo.
Por ejemplo, una persona que gasta 2,500 pesos mensuales en gasolina podría reducir significativamente ese gasto al usar un vehículo eléctrico recargado en casa, donde el costo de electricidad sería considerablemente menor.
Modelos y uso en ciudades
El proyecto contempla varias versiones. Una de pasajeros, con capacidad para seis personas, y otra de carga, capaz de transportar hasta 600 kilos. La velocidad máxima estará enfocada en ciudad, con un límite cercano a los 50 km/h en algunos modelos. Esto confirma que su objetivo no es carretera, sino trayectos urbanos.
También se plantea como una alternativa para sustituir mototaxis en zonas con alta densidad, lo que podría cambiar la movilidad en varias ciudades del país.
¿Cuándo comenzará su venta?
La meta comercial está fijada en 2027. Para entonces, el proyecto deberá haber superado la fase de pruebas, validación y financiamiento.
Si se cumple el calendario, Olinia podría convertirse en el primer auto eléctrico accesible fabricado en México y pensado para el uso cotidiano.
A pesar del avance, todavía quedan pendientes importantes. No se han confirmado los precios finales, esquemas de financiamiento ni detalles completos de los modelos. También falta comprobar su autonomía real, que se estima podría superar los 100 kilómetros por carga, y validar su rendimiento en condiciones reales de uso.


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