jueves, enero 1, 2026

Vacaciones sin pantallas: cómo lograr que los niños se muevan más

Cuando llegaron las vacaciones de invierno, Carolina, mamá de dos chicos de 8 y 11 años, notó algo que la inquietó: sus hijos pasaban más de cinco horas al día frente a pantallas. Juegos, series, redes sociales. Y aunque en apariencia estaban “tranquilos”, algo no andaba bien. No salían, no jugaban, no se movían.

Entonces recordó un dato que había leído: más del 30% de los niños argentinos tienen sobrepeso u obesidad, según el Ministerio de Salud. Y en promedio, pasan tres horas diarias frente a una pantalla. Algo tenía que cambiar.

¿Por qué es clave moverse durante las vacaciones?

Las vacaciones de invierno pueden ser más que un paréntesis escolar. Son una oportunidad para instaurar nuevos hábitos saludables. Según la Federación Argentina de Cardiología (FAC), dedicar al menos 60 minutos diarios a la actividad física lúdica o deportiva puede marcar la diferencia.

“El sedentarismo infantil no solo afecta al cuerpo, también al bienestar emocional”, explica la pediatra Silvina Pedrouzo. Pasar muchas horas sentados, con poca interacción, favorece el aislamiento, la ansiedad y el mal descanso.

Pantallas vs movimiento: una batalla diaria

Las pantallas son parte del día a día, pero su uso excesivo limita el movimiento. La luz azul que emiten interfiere en el sueño y reduce las interacciones familiares. Según Pedrouzo, las vacaciones pueden ser un momento ideal para establecer zonas y horarios sin pantallas, como durante las comidas o antes de dormir.

Carolina lo hizo. En casa establecieron un “modo activo”: salidas en bicicleta, juegos en el parque, baile en familia, retos de pasos con podómetros. Cada día, una actividad distinta. El cambio fue visible: más risas, mejor humor y hasta mejor descanso.

El rol de los adultos: ejemplo y planificación

Los especialistas coinciden: el movimiento empieza por casa. Si los adultos se mueven, los chicos los siguen. “No se trata de entrenar, sino de compartir”, dice la cardióloga Celeste López. Invita a integrar pequeños gestos como pasear al perro, jardinería o incluso cocinar juntos.

En casa de Carolina, los juegos con pelota se volvieron un clásico. Incluso inventaron un torneo familiar con premios simbólicos. Lo importante no fue competir, sino disfrutar en movimiento.

Actividades por edad: ¿qué hacer con cada grupo?

De 2 a 5 años: juegos libres, correr, trepar, bailar.
De 6 a 11 años: deportes, bicicleta, juegos grupales.
Desde los 12 años: caminatas, baile, yoga, retos de pasos.

Para chicos con discapacidad, las propuestas deben adaptarse, pero el movimiento también es esencial. Consultar con el médico y acompañar el proceso es clave.

Más movimiento, mejor futuro

Los beneficios de moverse no solo se ven en lo físico. Mejora la concentración, el ánimo y hasta el rendimiento escolar. Y a largo plazo, previene enfermedades crónicas.

Para Carolina y su familia, estas vacaciones fueron diferentes. Descubrieron que no se necesita dinero, solo tiempo, ideas y voluntad. Hoy, incluso después del receso, mantienen una hora diaria de juego activo.

“Solo sesenta minutos al día pueden cambiar la vida de nuestros hijos”, dice la FAC. Y Carolina lo comprobó.

Owen Michell
Owen Michell
Owen Michell es nuestro editor especializado en noticias digitales, con un profundo conocimiento en identificar tendencias y desarrollar contenido de consulta. Su experiencia en el panorama digital le permite brindar información relevante y atractiva para nuestra audiencia. Su pericia en el ámbito de las noticias digitales contribuye a la autoridad y actualidad de nuestro sitio.
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