Pasamos el 90% de nuestro tiempo en interiores, pero el aire que respiramos podría estar cargado de toxinas. Desde los muebles nuevos hasta los productos de limpieza, tu casa puede ser una fuente de contaminantes que causan desde alergias hasta el «Síndrome del Edificio Enfermo».
Consideramos nuestro hogar un refugio, un espacio seguro lejos de las amenazas del mundo exterior. Sin embargo, una creciente cantidad de evidencia científica sugiere que el peligro puede estar, literalmente, en el aire que respiramos dentro de nuestras propias paredes. La Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. (EPA) advierte que las concentraciones de algunos contaminantes pueden ser de 2 a 5 veces más altas en interiores que en exteriores, y en algunos casos, hasta 100 veces más.
Este cóctel de sustancias invisibles puede estar contribuyendo a una serie de problemas de salud, desde fatiga crónica y dolores de cabeza hasta alergias y el llamado «Síndrome del Edificio Enfermo», un fenómeno reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que afecta hasta a un 30% de los edificios nuevos o rehabilitados.
Los Contaminantes Ocultos en tu Hogar
Muchos de los objetos y productos que utilizamos a diario liberan sustancias químicas al aire. Estas son algunas de las fuentes más comunes:
1. Compuestos Orgánicos Volátiles (COV):
Estos gases son emitidos por una amplia gama de productos. Las fuentes incluyen pinturas, barnices, muebles de madera prensada (que liberan formaldehído), alfombras nuevas, productos de limpieza, ambientadores y cosméticos. La exposición a COV puede causar irritación de ojos, nariz y garganta, dolores de cabeza, mareos y, en casos de exposición prolongada a ciertos compuestos como el benceno y el formaldehído, se ha asociado con un mayor riesgo de cáncer.
2. Contaminantes Biológicos:
Estos incluyen moho, bacterias, ácaros del polvo, caspa de mascotas y polen. Prosperan en ambientes húmedos y mal ventilados. El moho, en particular, es un riesgo significativo para la salud, ya que puede desencadenar reacciones alérgicas, ataques de asma e infecciones respiratorias, especialmente en niños, ancianos y personas con sistemas inmunitarios debilitados.
3. Disruptores Endocrinos:
Sustancias como los ftalatos y el Bisfenol A (BPA) se encuentran en plásticos, envases de alimentos, cosméticos y productos de higiene personal. Estos químicos pueden migrar de los envases a los alimentos, especialmente al calentarlos. Los disruptores endocrinos interfieren con el sistema hormonal del cuerpo y se han relacionado con problemas reproductivos, metabólicos e incluso ciertos tipos de cáncer.
4. Contaminación Acústica:
El ruido no es solo una molestia, es un contaminante ambiental con efectos demostrados en la salud. El ruido constante del tráfico, los electrodomésticos o los vecinos puede elevar los niveles de estrés y la presión arterial, perturbar el sueño y aumentar el riesgo de problemas cardiovasculares. La OMS recomienda que el ruido nocturno no exceda los 30 decibelios para un sueño reparador, un umbral que se supera fácilmente en entornos urbanos.
«La OMS afirma que en el mundo, hasta un 30% de las edificaciones de obra nueva o rehabilitadas están ‘enfermas’. Una buena ventilación nos puede ayudar a combatir el Síndrome del Edificio Enfermo.».
Estrategias Prácticas para un Hogar más Saludable
Crear un santuario de bienestar en casa es posible con medidas conscientes y basadas en la evidencia.
- Ventilar, Ventilar, Ventilar: Es la estrategia más simple y efectiva. Abrir las ventanas a diario, incluso durante unos minutos, permite que el aire viciado salga y el aire fresco entre, diluyendo la concentración de contaminantes.
- Purificar el Aire con la Naturaleza: Un famoso estudio de la NASA identificó una serie de plantas de interior que son particularmente eficaces para filtrar contaminantes comunes como el benceno, el formaldehído y el tricloroetileno. Plantas como el Espatifilo (Lirio de la Paz), la Sansevieria (Lengua de Suegra), la Hiedra Inglesa y la Palma de Bambú no solo decoran, sino que actúan como purificadores de aire naturales. La NASA recomienda entre 15 y 18 plantas para una casa de 170 metros cuadrados.
Elegir Productos Conscientes
- Limpieza: Opte por productos de limpieza con ingredientes naturales o haga los suyos con vinagre y bicarbonato de sodio.
- Plásticos: Evite calentar alimentos en recipientes de plástico. Utilice vidrio o cerámica. Guarde los alimentos en recipientes de vidrio.
- Cosmética: Lea las etiquetas y elija productos libres de ftalatos y parabenos.
- Controlar la Humedad: Use extractores en baños y cocinas para evitar la acumulación de humedad y la proliferación de moho. Mantenga una humedad relativa entre el 30% y el 50%.
- Reducir el Ruido: Utilice alfombras, cortinas gruesas y muebles para absorber el sonido. Considere el uso de tapones para los oídos si el ruido nocturno es un problema.
Tomar el control de la calidad ambiental de nuestro hogar es una inversión directa en nuestra salud a corto y largo plazo. Pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia en la forma en que nos sentimos día a día.


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