Cada año, las olas de calor son más intensas y prolongadas en México, lo que eleva el riesgo de sufrir un golpe de calor, una condición que puede poner en peligro la vida en cuestión de minutos si no se atiende a tiempo.
En este contexto, conocer cómo prevenirlo y actuar correctamente se vuelve importante, especialmente durante los meses más calurosos, cuando la exposición al sol y la deshidratación son más frecuentes.
¿Qué es un golpe de calor?
El golpe de calor ocurre cuando el cuerpo pierde su capacidad de regular la temperatura interna. Esto provoca que se eleve rápidamente, incluso por encima de los 40 grados Celsius.
Esta situación puede presentarse tras una exposición prolongada al sol o al realizar actividad física intensa en ambientes calurosos y poco ventilados. El problema es que el organismo deja de enfriarse por sí mismo, lo que puede afectar órganos vitales en muy poco tiempo.
El riesgo aumenta significativamente entre las 11:00 de la mañana y las 4:00 de la tarde, cuando la radiación solar alcanza sus niveles más altos.

Señales de alerta que no debes ignorar
El cuerpo suele enviar señales claras antes de que la situación se vuelva crítica. Identificarlas a tiempo puede marcar la diferencia en un golpe de calor.
Entre los síntomas más comunes se encuentran piel caliente y seca, temperatura corporal elevada, mareo, náuseas o vómito y debilidad general. También pueden presentarse calambres musculares y dificultad para respirar.
En casos más graves, la persona puede presentar confusión, desorientación o incluso perder el conocimiento, lo que requiere atención médica inmediata.
¿Qué hacer ante un golpe de calor?
Actuar rápido ante un golpe de calor es fundamental. Lo primero es llevar a la persona a un lugar fresco, con sombra o ventilación adecuada. Después, se recomienda aflojar la ropa para facilitar la disipación del calor. Aplicar compresas húmedas en zonas como la frente, cuello y axilas ayuda a reducir la temperatura corporal.
Si la persona está consciente, se puede iniciar la hidratación con agua o bebidas con electrolitos. Al mismo tiempo, es importante solicitar ayuda médica llamando a emergencias o acudiendo al centro de salud más cercano.
Es importante evitar la automedicación, ya que algunos fármacos pueden empeorar el cuadro.
¿Cómo prevenir un golpe de calor durante la temporada?
La prevención es la herramienta más efectiva frente a las altas temperaturas. Mantenerse hidratado es esencial, incluso si no se tiene sed, ya que el cuerpo pierde líquidos constantemente.
También es recomendable evitar bebidas alcohólicas o azucaradas, ya que favorecen la deshidratación. Usar ropa ligera, de colores claros y materiales frescos permite que el cuerpo se mantenga ventilado.
La protección solar es importante, utilizar bloqueador, sombrero o gorra puede reducir el impacto directo del sol. Además, se deben evitar actividades al aire libre durante las horas de mayor calor. Otro punto importante es evitar cambios bruscos de temperatura, como duchas extremadamente frías, ya que pueden generar un choque térmico.
¿Quiénes tienen mayor riesgo?
No todas las personas reaccionan igual al calor extremo. Los grupos más vulnerables incluyen niños pequeños, adultos mayores, personas con enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión, así como mujeres embarazadas.
En estos casos, cualquier síntoma debe tomarse con seriedad y atenderse de inmediato. El incremento de las temperaturas obliga a adoptar nuevas medidas de cuidado. Entender cómo responde el cuerpo al calor y actuar con rapidez puede evitar complicaciones graves y proteger la salud en esta temporada.


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