Durante temporadas vacacionales o de calor, el consumo de pescados y mariscos suele aumentar en México. Son alimentos altamente nutritivos, recomendados por especialistas por su contenido de vitaminas, minerales y ácidos grasos como el omega 3. Sin embargo, no todas las personas pueden consumirlos sin riesgo.
De acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) estos productos pueden beneficiar la salud, pero también representan un riesgo en ciertos grupos, ya sea por alergias, condiciones médicas o factores externos como la contaminación o el mal manejo de los alimentos.
¿Por qué algunas personas no deben comer pescados y mariscos?
El principal motivo es que el organismo puede reaccionar de forma adversa ante ciertas proteínas presentes en estos alimentos. En algunos casos, el sistema inmunológico las identifica como una amenaza, lo que desencadena una reacción alérgica.
Este tipo de alergia puede aparecer desde la infancia o desarrollarse en la adultez. A diferencia de otras intolerancias, la reacción puede ser inmediata y, en casos graves, poner en riesgo la vida.
Además, existen factores como bacterias, parásitos o toxinas que pueden afectar a personas más vulnerables si los productos no están bien conservados o cocinados.

Personas que deben evitar o moderar su consumo
Uno de los grupos más sensibles son las mujeres embarazadas. Especialistas advierten que el consumo de mariscos crudos puede provocar infecciones como salmonelosis o toxoplasmosis, que afectan tanto a la madre como al bebé.
En estos casos, el pescado sí puede consumirse, pero debe estar bien cocido y provenir de fuentes seguras. También se recomienda evitar especies con alto contenido de mercurio, ya que este metal puede afectar el desarrollo del sistema nervioso del feto.
Las mujeres en lactancia o que buscan embarazo también deben tener precaución. Organismos internacionales sugieren limitar el consumo a especies con bajo contenido de mercurio, como salmón o sardina, y evitar peces de gran tamaño que concentran más contaminantes.
En el caso de niñas y niños, el pescado forma parte de una dieta saludable, pero también se recomienda evitar especies con altos niveles de mercurio. Esto se debe a que su sistema nervioso aún está en desarrollo y puede ser más sensible a estos compuestos.
Los adultos mayores representan otro grupo de riesgo. Su sistema inmunológico puede ser más vulnerable, por lo que una intoxicación alimentaria o exposición a contaminantes puede tener consecuencias más graves.
Finalmente, las personas con alergias deben evitar completamente estos alimentos. Incluso pequeñas cantidades pueden provocar reacciones importantes.
¿Qué pasa si una persona alérgica consume mariscos?
Cuando alguien con alergia ingiere pescado o mariscos, el cuerpo libera sustancias como la histamina, generando síntomas que pueden ir de leves a severos.
Entre los más comunes están la comezón, ronchas, inflamación de labios o garganta, dificultad para respirar y problemas digestivos. En casos extremos, puede presentarse una reacción grave conocida como anafilaxia, que requiere atención médica inmediata.
Por ello, identificar la alergia y evitar el consumo es fundamental para prevenir complicaciones.

Riesgos adicionales: calor, marea roja y mala conservación
Más allá de las alergias, existen otros factores que pueden hacer peligroso el consumo de pescados y mariscos.
Durante los meses más calurosos, estos alimentos se descomponen con mayor rapidez si no se mantienen refrigerados correctamente. Esto puede provocar intoxicaciones alimentarias.
También existen fenómenos naturales como la marea roja, en la que proliferan algas tóxicas que contaminan mariscos como almejas u ostiones. Consumirlos en estas condiciones puede causar enfermedades graves.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) recomienda verificar siempre la frescura del producto. Un pescado en buen estado debe tener ojos claros, piel brillante y un olor suave a mar.
En mariscos, los moluscos deben estar cerrados y los crustáceos presentar caparazones firmes. Si el olor es fuerte o desagradable, lo mejor es no consumirlos. También es importante evitar el consumo de productos crudos en lugares no confiables y mantener una correcta cadena de frío.
¿Por qué existen las alergias a pescados y mariscos?
Las alergias alimentarias se producen cuando el sistema inmunológico reacciona de forma exagerada ante proteínas específicas. En el caso de los mariscos, estas proteínas son altamente alergénicas, lo que explica por qué esta es una de las alergias más comunes.
Aunque no siempre se puede prevenir, factores genéticos y ambientales influyen en su aparición. Una vez detectada, la única forma de evitar reacciones es eliminar estos alimentos de la dieta.
El consumo de pescados y mariscos puede ser saludable, pero no está exento de riesgos. Identificar si perteneces a un grupo vulnerable y tomar precauciones puede marcar la diferencia entre disfrutar estos alimentos o enfrentar un problema de salud.


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