Adoptar un perrito o gatito es una experiencia llena de emoción, ternura y cambios. Sin embargo, también implica un periodo de adaptación tanto para la mascota como para la familia que la recibe. Para evitar frustraciones y comprender mejor lo que ocurre en los primeros días, expertos recomienda aplicar la regla 3-3-3 para mascotas.
Aunque no se trata de una norma científica, esta regla es ampliamente recomendada por veterinarios, rescatistas y entrenadores, ya que ayuda a interpretar los comportamientos normales que pueden presentarse tras la adopción. Conocerla permite acompañar a tu nueva mascota con paciencia, evitar conflictos y construir un vínculo sólido desde el inicio.
¿Qué es la regla 3-3-3 para mascotas?
La regla 3-3-3 describe tres etapas del proceso de adaptación de la mascota a su nuevo hogar: los primeros 3 días, las primeras 3 semanas y los primeros 3 meses.
Cada fase representa cambios emocionales y conductuales distintos. Lejos de ser señales de desobediencia o mal carácter, estas reacciones son respuestas normales al estrés, la incertidumbre y la novedad del entorno.
Fase 1: los primeros 3 días
Durante los primeros días, la mascota suele sentirse abrumada. Nuevos olores, sonidos, personas y rutinas pueden generar inseguridad. Es común que duerma más de lo habitual, se esconda, coma poco o se muestre tímida y distante.
En esta etapa es fundamental darle espacio. Evita forzar caricias o interacciones constantes. Colocar su cama, agua, comida y juguetes en un área tranquila ayuda a que se sienta segura. Mantener horarios fijos para alimentación y paseos también aporta estabilidad y reduce la ansiedad.

Fase 2: las primeras 3 semanas
A medida que pasan las semanas, el animal comienza a ganar confianza. Explora más, reconoce rutinas y empieza a entender las reglas del hogar. También puede poner a prueba límites o mostrar conductas contradictorias mientras aprende qué se espera de él.
Este es el momento ideal para iniciar entrenamiento básico y reforzar conductas positivas con premios, caricias o palabras amables. La socialización debe ser gradual, sin exponerlo a situaciones que lo sobrepasen emocionalmente.

Fase 3: los primeros 3 meses
Tras tres meses, la mayoría de las mascotas ya se sienten en casa. Reconocen a su familia humana, se muestran más relajadas y desarrollan su verdadera personalidad. Aquí se fortalecen el apego y la confianza.
Es una buena etapa para establecer rutinas más estructuradas, paseos largos, juegos mentales o clases de obediencia. Si aparecen conductas como ansiedad por separación o miedos persistentes, es recomendable consultar a un veterinario o adiestrador profesional.
Antes de la llegada de tu mascota, prepara un espacio cómodo y tranquilo. Observa su lenguaje corporal como orejas hacia atrás, cola baja o intentos de esconderse indican que necesita calma y tiempo.
El secreto está en la paciencia, la constancia y el respeto. No todos los animales avanzan al mismo ritmo, pero con comprensión y cuidado, el proceso de adaptación será mucho más armonioso.


TE PODRÍA INTERESAR