El juego es una puerta de entrada al aprendizaje, la imaginación y el desarrollo físico y emocional de los niños. Pero cuando un juguete no cumple con las normas de seguridad infantil, la diversión puede transformarse en un riesgo. La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) y la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) firmaron una alianza estratégica para reducir accidentes y promover un entorno lúdico más seguro.
Cuando el juego deja de ser seguro
Atragantamientos por piezas pequeñas, intoxicaciones por pinturas o metales pesados, quemaduras por baterías defectuosas y lesiones por juguetes rodantes inestables son solo algunos de los problemas frecuentes en las guardias pediátricas. “Jugar es crecer, aprender, explorar. Pero debe hacerse en un entorno cuidado”, señaló la pediatra Adela Armando, secretaria del Comité Nacional de Prevención de Lesiones de la SAP.
Una alianza que protege la infancia
La firma del convenio entre la SAP y la CAIJ marca un antes y un después en la prevención de accidentes infantiles. El acuerdo contempla capacitaciones a fabricantes, campañas de concientización para padres y educadores, y la creación de un Observatorio de Seguridad en Juguetes, que verificará el cumplimiento de las normas y otorgará el sello “Juguete Seguro” a los productos que pasen los controles de laboratorio.
El papel de las familias: prevención desde casa
Los especialistas subrayan que la seguridad también depende del uso adecuado de los juguetes. La pediatra Cecilia Rizzuti advirtió: “Un objeto con piezas desmontables puede ser seguro para un niño de 8 años, pero representar un riesgo de asfixia para uno de tres”.
Los pediatras recomiendan:
- Revisar periódicamente el estado del juguete.
- Respetar siempre la edad sugerida en el envase.
- Supervisar a los niños pequeños durante el juego.
- Evitar la compra de juguetes sin certificación.
Industria comprometida con la seguridad
Según Matías Furió, presidente de la CAIJ, el sector productivo invierte en tecnología y ensayos de laboratorio para asegurar que cada juguete cumpla con estándares internacionales. “El juego debe ser una experiencia segura y enriquecedora, nunca un motivo de consulta médica”, afirmó.
Un futuro con menos riesgos
La implementación del Observatorio y la colaboración entre pediatras e industria marcan un avance en la construcción de un mercado de juguetes seguros. Además, se habilitó un formulario en la web de la CAIJ para reportar lesiones vinculadas a juguetes, herramienta que servirá para detectar riesgos emergentes y guiar futuras regulaciones.
El juego como derecho y responsabilidad
El juego no solo entretiene: fomenta la creatividad, la socialización y el aprendizaje. Por eso, garantizar un entorno seguro es una responsabilidad compartida entre padres, médicos, fabricantes y autoridades. La alianza SAP–CAIJ busca asegurar que cada juguete sea un aliado en el desarrollo infantil y no una amenaza para la salud.


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