Cuando Marcos, un oficinista de 38 años, decidió retomar su estado físico, lo hizo con un propósito sencillo: hacer 30 flexiones cada mañana durante un mes. Sin gimnasio, sin pesas, sin excusas. A las dos semanas, notó algo inesperado: no solo ganaba fuerza en los brazos, sino que también sentía más energía, mejor postura y menos ansiedad.
Y no es casualidad. Según Healthline y Medical Todays, las flexiones trabajan pectoral mayor, tríceps, deltoides, core y espalda baja. Además, aumentan la frecuencia cardíaca, fortalecen el corazón y pueden prevenir enfermedades cardiovasculares si se realizan correctamente.
Un estudio de 2019 observó que hombres que podían realizar más de 40 flexiones diarias tenían 96% menos riesgo de eventos cardíacos en la siguiente década, en comparación con los que hacían menos de 10.
Beneficios de las flexiones diarias
- Aumento de fuerza funcional
- Mejora del equilibrio y la postura
- Estímulo cardiovascular sin equipamiento
- Quema calórica eficiente (7 calorías/min aprox.)
- Tonificación muscular visible
- Activación del core y mejora de la estabilidad
Las flexiones también tienen un beneficio psicológico: su simplicidad hace que sea más fácil cumplir con la rutina. Se pueden hacer en casa, en la oficina o incluso durante un viaje.
Pero… ¿cuáles son los riesgos?
Pese a sus ventajas, hacer flexiones todos los días sin ajustes puede traer consecuencias:
- Lesiones por sobreuso en muñecas, hombros o zona lumbar.
- Descompensación muscular si no se alterna con ejercicios de tracción como dominadas o remo.
- Estancamiento físico: sin variación, el músculo deja de progresar.
- Técnica incorrecta, que compromete la efectividad y genera molestias.
Jessica Matthews, del American Council on Exercise, sugiere mantener el cuerpo recto como una tabla, evitar que el core se hunda y no colapsar los hombros. Las variantes como flexiones inclinadas o con pausa isométrica pueden romper la rutina y estimular nuevos músculos.
Estrategias para avanzar sin estancarse
- Alterna volúmenes: un día 70 flexiones, otro solo 25 bien lentas.
- Cambia el ángulo: prueba inclinadas, diamante, explosivas o con palmada.
- Activa otros músculos: intercala días con planchas, dips o ejercicios de espalda.
- Escucha a tu cuerpo: si hay dolor articular, descansa o consulta a un fisioterapeuta.
¿Vale la pena hacer flexiones todos los días?
Sí, si sabes adaptarlas, respetas tu cuerpo y evitas la monotonía. Las flexiones pueden ser una puerta de entrada a una mejor salud, más fuerza y confianza, pero no son mágicas. Como todo ejercicio, deben formar parte de una rutina equilibrada y progresiva.


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