martes, febrero 10, 2026

Grasas buenas vs grasas malas: ciencia aclara que hacen en el cuerpo

Un estudio científico explica cómo el cuerpo distingue entre grasas saludables y perjudiciales, y por qué no todas contribuyen al aumento de peso.

Seguramente has escuchado que existen “grasas buenas” y “grasas malas”, pero la explicación de cómo el cuerpo logra diferenciarlas seguía siendo difusa. Un nuevo estudio de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) aporta luz sobre este debate al identificar un mecanismo biológico clave que influye directamente en qué grasas se absorben y cuáles terminan siendo eliminadas.

La investigación, publicada en la revista Cell Metabolism, señala que los ácidos biliares, sustancias producidas por el hígado, no solo ayudan a digerir las grasas, sino que también actúan como reguladores que determinan su destino dentro del organismo. Este hallazgo podría transformar la forma en que se abordan enfermedades como la obesidad y la diabetes.

Los ácidos biliares en la digestión de las grasas

Cuando consumimos alimentos ricos en lípidos, el cuerpo necesita fragmentarlos para que puedan atravesar el intestino y llegar al torrente sanguíneo. En este proceso intervienen los ácidos biliares, que funcionan como agentes que “emulsionan” la grasa y facilitan su absorción.

Este sistema fue vital en épocas de escasez alimentaria, cuando aprovechar cada nutriente era una cuestión de supervivencia. Sin embargo, en el contexto actual de dietas abundantes en grasas ultraprocesadas, el mismo mecanismo puede contribuir al desarrollo de trastornos metabólicos.

Los investigadores se preguntaron si los ácidos biliares actuaban de igual manera frente a todos los tipos de grasa o si podían influir en la distinción entre grasas saludables, como las presentes en el pescado, frutos secos y aceites vegetales, y aquellas asociadas con mayor riesgo para la salud.

Para responder a esta pregunta, el equipo liderado por Thomas A. Vallim utilizó la técnica de edición genética CRISPR para desactivar en ratones adultos el gen CYP7A1, responsable de la producción de ácidos biliares. Esta modificación redujo a la mitad los niveles de estas moléculas.

De forma paralela, otro grupo de ratones fue tratado con orlistat, un medicamento aprobado para la pérdida de peso que bloquea la absorción de grasa de manera general. Ambos grupos siguieron durante ocho semanas una dieta alta en grasas.

Aunque en los dos casos se redujo la absorción total de lípidos, solo los ratones con niveles bajos de ácidos biliares estuvieron protegidos contra el aumento de peso. La diferencia estuvo en la respuesta hormonal: estos animales mostraron un incremento en la liberación de GLP-1, una hormona relacionada con la saciedad y utilizada actualmente en tratamientos para la obesidad y la diabetes.

Grasas buenas vs grasas malas: ciencia aclara que hacen en el cuerpo

¿Qué encontró el estudio?

El hallazgo más relevante fue que la reducción de ácidos biliares permitió al organismo absorber con mayor eficiencia las grasas saludables y eliminar en mayor medida las perjudiciales. En los ratones modificados genéticamente, el hígado acumuló más lípidos beneficiosos y menos grasas dañinas.

En contraste, el orlistat bloqueó indiscriminadamente la absorción de todas las grasas, incluidas las necesarias para un metabolismo sano, lo que activó mecanismos compensatorios como el aumento del apetito.

Los científicos identificaron además el papel del ácido cólico, un tipo específico de ácido biliar que facilita la absorción de grasas nocivas. Al eliminar este compuesto, las grasas saludables continuaron siendo aprovechadas por el organismo, mientras que las perjudiciales se excretaron con mayor facilidad.

Nueva vía para combatir la obesidad y la diabetes

Otro punto del estudio fue que, en los ratones con menos ácidos biliares, la absorción de grasa ocurría más adelante en el intestino. Esto estimulaba con mayor fuerza la liberación de GLP-1, reforzando la sensación de saciedad y ayudando a mantener un peso estable sin reducir la ingesta de alimentos.

Los investigadores concluyen que bloquear todas las grasas no es la solución. En cambio, intervenir de forma selectiva sobre los ácidos biliares permitiría conservar los beneficios de las grasas saludables y reducir el impacto de las perjudiciales.

Actualmente, el equipo de UCLA trabaja en el desarrollo de moléculas capaces de modular este sistema con mayor precisión. De confirmarse estos hallazgos en humanos, el futuro del tratamiento de la obesidad y la diabetes podría centrarse en enseñar al cuerpo a elegir mejor qué grasas absorber y cuáles descartar, mejorando no solo el peso corporal, sino la salud metabólica en su conjunto.

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