Granada: mito, poder y sabor en la cocina de nuestra parrilla ancestral
Hay ingredientes que trascienden el plato. Son testigos del tiempo, cargan leyendas, aromas y emociones. Uno de ellos es la granada, fruto rubí que hoy protagoniza nuestras vivencias alrededor del fuego y la tradición de parrilla mexicana.
Como buena filósofa del sabor, viajo con ustedes desde el mito griego de Perséfone, quien mordió seis granos y desató las estaciones, hasta los pasillos de las Ferias del Centro-Norte de México, donde los granados se agitan con el viento como oráculos de abundancia.
Un fruto con raíces en la eternidad
La granada no es pasajera:
- Se cultivaba en Persia, Babilonia, Egipto e India hace miles de años.
- Griegos y romanos la veneraban como símbolo de fertilidad.
- En el judaísmo, representa prosperidad.
- Los árabes la llevaron por el Mediterráneo hasta España, donde la ciudad de Granada lleva su nombre.
Cuando los misioneros españoles arribaron a México, trajeron consigo este fruto precioso. Se enamoró de los suelos secos del Bajío, el clima templado de Querétaro, Hidalgo, Guanajuato y Puebla, creciendo orgulloso en granados de tallos retorcidos y flores rojas como brasas.
¿Por qué la granada es oro líquido para la salud?
Este fruto no solo seduce a la vista: regala beneficios que han convertido sus semillas en medicina natural:
- Rica en antioxidantes que combaten radicales libres
- Antiinflamatoria, ideal para el intestino cansado
- Mejora la salud cardiovascular y digestiva
- Refuerza el sistema inmunológico
- Posee un notable potencial anticancerígeno
Por eso, integrar granada a tus recetas de parrilla convierte cada mordida en un ritual de cuidado, color y energía.
La granada en la parrilla: viaje al corazón del fuego
Hoy les propongo resignificar este fruto ancestral en nuestra parrilla mexicana contemporánea, donde el carbón huele a historias familiares. Bajo el chisporroteo de los carbones:
- Un adobo de granada aporta toque ácido-dulce a cortes de res y cerdo.
- Las semillas frescas, al final, añaden crocancia y color a tacos de arrachera.
- En moles artesanales, despierta complejidad sin perder tradición.
- Incluso en un chimichurri con granada, crea magia inesperada.
Receta inspiradora: Salsa viva de granada y chile pasilla
- 1 taza de semillas de granada
- 2 chiles pasilla tostados y molidos
- 1 diente de ajo
- 2 cdas de miel
- Jugo de 1 limón
- Sal de mar al gusto
Mezcla todos los ingredientes en molcajete. Sirve tibia sobre costillas ahumadas. El resultado: un estallido mítico entre dulzor, picor y humo.
Saborear el mito
Usar granada en nuestra parrilla es honrar su viaje milenario, pero también reinventarlo. Es cocinar con memoria y futuro. Porque cada semilla guarda un susurro del pasado, una promesa de salud y un llamado a celebrar la vida con fuego, sabor y tradición.


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