Durante años, las personas con diabetes han recibido la advertencia de evitar frutas dulces, generando confusión y restricciones innecesarias. Sin embargo, expertos de Mayo Clinic aclaran que no es la dulzura la que afecta la glucosa, sino la cantidad total de carbohidratos que se consume diariamente.
María, de 52 años, recuerda cómo evitaba fresas y plátanos por miedo a subir su glucosa. Tras consultar con su nutricionista y seguir las recomendaciones basadas en evidencia, pudo integrar estas frutas en su dieta sin problemas, comprobando que el control depende de las porciones.
Cómo medir y seleccionar las porciones correctas
El secreto está en adaptar la cantidad, no en eliminar alimentos. Para mantener un control glucémico óptimo, se recomienda que cada porción contenga aproximadamente 15 gramos de carbohidratos.
Algunos ejemplos de porciones sugeridas:
- Media manzana mediana
- Media banana mediana
- Una taza de moras
- Tres cuartos de taza de arándanos
- Una taza de melón dulce
- Una naranja mediana
- Una taza de frambuesas
- Una y un cuarto de taza de frutillas
El uso de tazas medidoras o balanzas ayuda a garantizar la precisión y facilita la integración de frutas dulces en la dieta diaria.
Por qué elegir frutas frescas y enteras
Optar por frutas enteras y frescas en lugar de jugos o procesadas tiene dos grandes ventajas:
- Fibra dietética: ralentiza la absorción de azúcares y favorece la saciedad.
- Control de carbohidratos: evita el exceso de azúcares añadidos y conservantes que pueden alterar la glucosa.
Este enfoque promueve una alimentación saludable y placentera, demostrando que la dulzura natural de las frutas no es un enemigo de los diabéticos.
Flexibilidad y disfrute sin comprometer la salud
La diferencia entre frutas bajas o altas en carbohidratos solo afecta la cantidad de porción, pero no el impacto en la glucosa, siempre que se mantenga la ingesta total de carbohidratos. Esto permite disfrutar de la variedad de sabores y beneficios nutricionales que las frutas dulces ofrecen.
El control de porciones y la medición precisa de carbohidratos son estrategias fundamentales para mantener un equilibrio entre nutrición y disfrute, garantizando que las personas con diabetes puedan incorporar frutas de manera segura en su vida diaria.


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