Durante décadas, el agua ha sido considerada la reina indiscutible de la hidratación. Sin embargo, una investigación científica de la Universidad de St. Andrews en Escocia desafía esta creencia, revelando que otra bebida de consumo diario es aún más efectiva para mantener el cuerpo hidratado.
Cuando se trata de calmar la sed y reponer los líquidos del cuerpo, el instinto y el consejo popular apuntan a un vaso de agua. Pero, ¿y si la ciencia demostrara que existe una opción superior? Un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de St. Andrews en Escocia ha puesto el foco en esta cuestión, llegando a una conclusión sorprendente que podría cambiar la forma en que pensamos sobre la hidratación.
El ranking de la hidratación: ¿por qué el agua no ocupa el primer puesto?
Los investigadores escoceses, liderados por el profesor Ronald Maughan, compararon la respuesta de hidratación del cuerpo a varias bebidas diferentes. Descubrieron que, si bien el agua (tanto natural como con gas) hace un trabajo excelente para hidratar rápidamente, las bebidas que contienen una pequeña cantidad de azúcar, grasa o proteína son aún más eficaces para mantener el cuerpo hidratado durante un período más largo.
La bebida que se coronó como la más hidratante en este análisis fue la leche. La razón no radica en su contenido de agua, sino en su composición nutricional única.
La ciencia de la retención: el papel clave de los electrolitos y nutrientes
La eficacia de una bebida para hidratar no solo depende del volumen que se ingiere, sino de cómo el cuerpo la procesa y la retiene. Aquí es donde la leche supera al agua, gracias a dos mecanismos principales:
- Ralentización del Vaciado Gástrico: La leche contiene lactosa (un azúcar), proteínas y grasas. Estos nutrientes hacen que el líquido permanezca más tiempo en el estómago antes de pasar al intestino, lo que permite una absorción más lenta y sostenida en el torrente sanguíneo. En contraste, un gran volumen de agua pasa muy rápidamente por el estómago, lo que puede llevar a una dilución más rápida de los fluidos corporales y una mayor producción de orina.
- Retención de Líquidos por Electrolitos: La leche es naturalmente rica en electrolitos como el sodio y el potasio. El sodio, en particular, actúa como una esponja en el cuerpo, ayudando a retener el agua y reduciendo la cantidad de orina que se produce. Esto significa que, por cada vaso de leche consumido, el cuerpo retiene una mayor proporción de líquido en comparación con un vaso de agua.
«Esta investigación confirma mucho de lo que ya sabíamos: si bien las calorías de las bebidas ralentizan el vaciado gástrico y, en consecuencia, la micción, los electrolitos, como el sodio y el potasio, ayudan a mejorar la hidratación». – Melissa Majumdar, dietista y portavoz de la Academia de Nutrición y Dietética.
No es un concepto nuevo: el secreto de las soluciones de rehidratación oral
Este principio científico no es nuevo. De hecho, es la base de las soluciones de rehidratación oral (como el Pedialyte) que se utilizan médicamente para tratar la deshidratación severa causada por diarrea o vómitos. Estas soluciones no son solo agua; contienen pequeñas cantidades de azúcar (glucosa) y electrolitos (sodio y potasio) precisamente para maximizar la absorción y retención de líquidos en el cuerpo. El estudio sobre la leche simplemente confirma que este mismo mecanismo funciona con una bebida de consumo diario.
¿Significa que debo dejar de beber agua? Aclarando los mitos
Esta revelación no implica que debamos reemplazar el agua por la leche en nuestro día a día. El agua sigue siendo la mejor opción para la hidratación general, ya que no aporta calorías, azúcares ni grasas adicionales. La clave está en entender el contexto
Otras bebidas a examen: ¿qué pasa con el café y las bebidas alcohólicas?
El estudio también arrojó luz sobre otras bebidas:
- Café: Un café normal, con unos 80 miligramos de cafeína, resultó ser tan hidratante como el agua. El efecto diurético leve de la cafeína solo se vuelve significativo con ingestas muy altas (más de 300 mg, equivalentes a 3-4 tazas).
- Alcohol: Las bebidas alcohólicas fuertes son deshidratantes. Sin embargo, las bebidas diluidas como la cerveza, al tener un mayor volumen de líquido, provocan una menor pérdida neta de agua que licores como el whisky.
En conclusión, la hidratación es un proceso más complejo que simplemente «beber agua». Para una rehidratación efectiva después de un esfuerzo físico o en condiciones de calor, la leche se presenta como una alternativa científicamente validada y superior gracias a su perfil nutricional.


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