En un mundo obsesionado con soluciones rápidas para la pérdida de peso, el ayuno intermitente y la dieta cetogénica (keto) se han coronado como los métodos predilectos de millones. Sus promesas de quemar grasa velozmente y simplificar la alimentación inundan las redes sociales. Sin embargo, un creciente número de médicos y nutricionistas está levantando la voz para advertir sobre los peligros ocultos de llevar estas dietas a un extremo, peligros que los «gurús» del bienestar a menudo omiten.
Lejos de ser una solución mágica, estas prácticas restrictivas pueden desencadenar una cascada de problemas de salud, desde desajustes metabólicos hasta un devastador «efecto rebote». La evidencia científica y clínica muestra que, sin una supervisión adecuada, lo que comienza como un intento por mejorar la salud puede terminar saboteándola a largo plazo.
La Dieta Cetogénica Extrema: El riesgo de las grasas saturadas
La dieta keto se basa en reducir drásticamente los carbohidratos para forzar al cuerpo a usar la grasa como principal fuente de energía, un estado conocido como cetosis. Si bien ha ganado popularidad, su versión extrema es particularmente peligrosa.
¿Cuál es el peligro?
Una dieta keto llevada al extremo implica un consumo muy elevado de grasas, a menudo saturadas, y la eliminación casi total de carbohidratos, incluyendo los provenientes de frutas y muchas verduras. Según expertos en nutrición, esto puede acarrear serias consecuencias :
* Aumento del riesgo cardiovascular: Un alto consumo de grasas no saludables puede elevar los niveles de colesterol LDL («malo»), afectando la salud del corazón a largo plazo.
* Sobrecarga renal: El procesamiento de grandes cantidades de proteínas y grasas puede poner una presión excesiva sobre los riñones.
* Desajuste metabólico: La naturaleza altamente restrictiva de la dieta hace que sea muy difícil de mantener. Al abandonarla, el metabolismo, desacostumbrado a procesar carbohidratos, puede reaccionar de forma adversa, llevando a un rápido aumento de peso.
«El aumento en el consumo de grasas no saludables y la falta de variedad en la dieta pueden afectar seriamente tu salud a largo plazo. No es sostenible», advierten desde el portal de salud Primor.
Ayuno Intermitente Extremo: Cuando «no comer» se vuelve peligroso
El ayuno intermitente, que alterna períodos de alimentación con períodos de ayuno, ha demostrado tener beneficios cuando se realiza de forma controlada. Sin embargo, la tendencia a llevarlo a extremos, con ayunos prolongados y sin una nutrición adecuada en las ventanas de alimentación, es una receta para el desastre.
¿Por qué es contraproducente?
* Metabolismo ralentizado: Ayunar por muchas horas sin la ingesta correcta de nutrientes puede hacer que el cuerpo entre en «modo de inanición», ralentizando el metabolismo para conservar energía. Esto hace que, paradójicamente, sea más difícil perder peso a largo plazo.
* Pérdida de masa muscular: Ante la falta de energía, el cuerpo puede empezar a consumir músculo, no solo grasa. Esto debilita el cuerpo y reduce aún más la tasa metabólica.
* Desequilibrios hormonales y ansiedad: El ayuno extremo puede alterar las hormonas del estrés como el cortisol, generar ansiedad y promover una relación poco saludable con la comida, aumentando el riesgo de trastornos alimentarios.
El «Efecto Rebote»: La consecuencia inevitable de las dietas de moda
El mayor peligro de estas dietas restrictivas es, quizás, su consecuencia más predecible: el efecto rebote. Los estudios y la experiencia clínica son claros: el peso perdido de forma drástica casi siempre se recupera, y a menudo, con creces.
¿Por qué ocurre el efecto rebote?
* No son sostenibles: Nadie puede vivir permanentemente con una dieta extremadamente restrictiva. Al volver a una alimentación normal, el cuerpo, con un metabolismo dañado y una mayor sensación de privación, tiende a almacenar grasa de manera más eficiente.
* No enseñan hábitos saludables: Estas dietas se basan en reglas rígidas, no en la reeducación alimentaria. No enseñan a gestionar porciones, a elegir alimentos nutritivos o a escuchar las señales del cuerpo. Una vez que la «dieta» termina, los viejos hábitos regresan.
* Impacto psicológico: La frustración de recuperar el peso perdido después de un gran sacrificio puede llevar a un ciclo de dietas y atracones, dañando aún más la salud física y mental.
La Dra. Lucía Ballesteros, citada por Baptist Health, es contundente: «Hay que tener en cuenta que las dietas de moda no funcionan. Por eso es tan importante para mi educar a mis pacientes». Las promesas de pérdida de peso rápida sin ejercicio, la exclusión de grupos enteros de alimentos y los testimonios engañosos son las banderas rojas de una dieta de moda peligrosa.
La verdadera clave para una pérdida de peso saludable y sostenible no está en las soluciones rápidas, sino en un enfoque equilibrado que incluya una dieta variada, ejercicio regular y, sobre todo, la creación de hábitos que se puedan mantener para toda la vida.


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