lunes, marzo 30, 2026

Dieta mediterránea reduce el riesgo de ictus en mujeres revela estudio

Un estudio revela que la dieta mediterránea reduce significativamente el riesgo de ictus en mujeres posmenopáusicas y protege la salud cerebral.

El envejecimiento y la menopausia incrementan el riesgo de ictus en las mujeres, una amenaza silenciosa que afecta a millones cada año en todo el mundo. Frente a este panorama, un estudio reveló que la dieta mediterránea se consolida como un factor decisivo para reducir la probabilidad de sufrir accidentes cerebrovasculares en la madurez.

Más de 105 mil mujeres fueron seguidas durante más de 20 años en una investigación que no solo confirma el poder preventivo de este patrón alimentario, sino que redefine el papel de la nutrición en la salud cerebral femenina.

El estudio fue publicado en la revista Neurology Open Access de la Academia Estadounidense de Neurología y demuestra que lo que se pone en el plato puede marcar una diferencia real en la calidad de vida a largo plazo.

Estudio sobre el ictus en mujeres

La investigación se desarrolló dentro del Estudio de Maestros de California, iniciado en 1995. Participaron mujeres de entre 38 y 67 años, quienes completaron cuestionarios detallados sobre sus hábitos alimenticios y las cantidades de alimentos consumidos durante el año previo al inicio del seguimiento.

Para evaluar la adherencia a la dieta mediterránea, los investigadores utilizaron una escala de nueve puntos, donde las puntuaciones más altas indicaban un mayor compromiso con este patrón alimentario.

La dieta mediterránea se caracteriza por un alto consumo de verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, aceite de oliva y pescado, además de una ingesta limitada de carnes rojas y productos lácteos, con consumo moderado de alcohol. Su énfasis en alimentos de origen vegetal y grasas saludables la ha convertido en uno de los modelos nutricionales más respaldados por la ciencia.

La dieta mediterránea reduce el riesgo de ictus en mujeres posmenopáusicas
La dieta mediterránea reduce el riesgo de ictus en mujeres posmenopáusicas según estudio

Resultados: menos ictus y mayor protección cerebral

Durante 20.5 años de seguimiento, los resultados fueron contundentes. Las mujeres con mayor adherencia a la dieta mediterránea presentaron: 18% menos riesgo de ictus en general, 16% menos riesgo de ictus isquémico, mientras que el 25% menos riesgo de ictus hemorrágico

Este último hallazgo resulta especialmente relevante, ya que amplía la evidencia previa sobre los beneficios de la dieta mediterránea más allá del ictus isquémico.

La doctora Sophia Wang, autora principal del estudio y profesora en City of Hope, explicó que la investigación aporta evidencia inédita sobre la reducción del ictus hemorrágico en mujeres. Subrayó que estos beneficios son especialmente importantes durante y después de la menopausia, una etapa en la que el riesgo de eventos cerebrovasculares aumenta de forma considerable.

Por su parte, el doctor Andrew Freeman, cardiólogo preventivo de National Jewish Health, señaló que estos resultados son consistentes con estudios previos como PREDIMED, que ya habían demostrado una reducción de eventos cardiovasculares con este tipo de alimentación. No obstante, destacó que el impacto sobre el ictus hemorrágico representa un avance significativo para la comunidad científica.

¿En qué consiste la dieta mediterránea y cuáles son sus beneficios?

La dieta mediterránea es un patrón de alimentación inspirado en los hábitos tradicionales de países del sur de Europa como España, Italia y Grecia. No se concibe como una dieta restrictiva, sino como un estilo de vida que prioriza el consumo de alimentos frescos, naturales y de origen vegetal, con un equilibrio adecuado entre calidad nutricional y disfrute de la comida.

Este modelo alimentario se caracteriza por un alto consumo de verduras, frutas, legumbres y cereales integrales, acompañados de grasas saludables provenientes principalmente del aceite de oliva. El pescado y los mariscos ocupan un lugar central en la alimentación regular, mientras que el consumo de carnes rojas y productos ultraprocesados se mantiene bajo.

Los lácteos se ingieren con moderación y el consumo de alcohol, especialmente vino tinto, se limita a cantidades moderadas y generalmente durante las comidas. Más allá de los alimentos, la dieta mediterránea promueve hábitos como comer con calma, compartir los alimentos y mantener una vida físicamente activa.

Los beneficios de la dieta mediterránea han sido ampliamente documentados por la ciencia. Diversas investigaciones han demostrado que seguir este patrón alimentario reduce el riesgo de ictus y enfermedades cardiovasculares, mejora la salud cerebral y contribuye a prevenir el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento. También se ha vinculado con una menor inflamación crónica, mejores niveles de colesterol y presión arterial, así como un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

En mujeres posmenopáusicas, la dieta mediterránea adquiere especial relevancia, ya que ayuda a contrarrestar los cambios metabólicos y hormonales propios de esta etapa. Su enfoque en alimentos ricos en antioxidantes, fibra y grasas saludables favorece la protección del sistema cardiovascular y del cerebro, además de contribuir al control del peso y a una mayor longevidad.

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