jueves, enero 1, 2026

Descubre por qué dormir más no siempre te hace descansar mejor

Despertar cansado, con la mente nublada o sin apetito, aunque hayas dormido ocho horas, es una experiencia común en millones de personas. Pero la verdadera pregunta no es cuánto duermes, sino cómo duermes.
Según investigaciones del Stanford Sleep Medicine Center, el sueño profundo es la fase más reparadora del descanso. En ella el cuerpo se repara, el cerebro limpia toxinas y la mente se reinicia.

En esta etapa —también conocida como fase N3 o de ondas lentas— el sistema inmunológico refuerza sus defensas, se liberan hormonas de crecimiento y se consolidan los recuerdos. Sin embargo, el estrés, el insomnio y los malos hábitos nocturnos están reduciendo peligrosamente este tipo de descanso.

Qué es el sueño profundo y por qué es esencial

Durante el sueño profundo, la actividad cerebral disminuye al mínimo. El cuerpo se dedica a restaurar tejidos, equilibrar hormonas y fortalecer la memoria.
Estudios de la Harvard Medical School demuestran que esta fase ayuda a prevenir enfermedades neurodegenerativas, al permitir la depuración de desechos cerebrales como la beta-amiloide, asociada al Alzheimer.

Pero hay un detalle crucial: esta etapa se concentra principalmente en las primeras horas de la noche. Dormirse muy tarde o fragmentar el descanso puede reducirla drásticamente, incluso si permaneces en cama más tiempo.

Cómo saber si te falta sueño profundo

De acuerdo con la neuróloga Anne Marie Morse, hay señales cotidianas que delatan su déficit:

  • Cansancio al despertar.
  • Dependencia del café o estimulantes.
  • Dificultad para concentrarse o recordar.
  • Cambios en el apetito o el ánimo.

Si estos síntomas son frecuentes, dormir más horas no será la solución. Lo importante es aumentar la proporción de sueño profundo, no solo la cantidad total.

Estrategias científicas para lograr un sueño más profundo

  1. Cuida la higiene del sueño: evita pantallas, cafeína y alcohol antes de dormir. Mantén la habitación oscura, fresca y sin ruido.
  2. Acuéstate más temprano: el sueño profundo predomina en las primeras horas de la noche. Escucha las señales naturales de cansancio.
  3. Reduce el estrés diario: prácticas como la meditación o la respiración consciente promueven una transición más suave hacia el sueño profundo.
  4. Consulta si sospechas apnea del sueño: este trastorno fragmenta el descanso y puede pasar desapercibido.
  5. Revisa tu medicación: algunos fármacos (como betabloqueadores o antidepresivos) alteran la fase N3 del sueño.

Dormir bien es invertir en salud a largo plazo

No se trata solo de acumular horas en la cama, sino de alcanzar un sueño profundo y restaurador que equilibre cuerpo y mente. La ciencia lo confirma: quienes priorizan la calidad sobre la cantidad duermen menos, pero viven mejor.

Dormir mejor es una decisión consciente. Y lograrlo puede ser el cambio más poderoso que hagas por tu salud.

Owen Michell
Owen Michell
Owen Michell es nuestro editor especializado en noticias digitales, con un profundo conocimiento en identificar tendencias y desarrollar contenido de consulta. Su experiencia en el panorama digital le permite brindar información relevante y atractiva para nuestra audiencia. Su pericia en el ámbito de las noticias digitales contribuye a la autoridad y actualidad de nuestro sitio.
VER MÁS
- Advertisment -

RELACIONADOS

TE PODRÍA INTERESAR