Desarrollan tecnología que congelan tumores: así funciona contra el cáncer

na nueva técnica utiliza frío extremo y resonancia magnética para destruir tumores. Conoce cómo funciona, sus beneficios y limitaciones.

Una tecnología que utiliza frío extremo para destruir tumores está abriendo nuevas posibilidades en el tratamiento de algunos tipos de cáncer. Se trata de la crioablación guiada por resonancia magnética, un procedimiento mínimamente invasivo que puede alcanzar temperaturas de hasta -80 grados Celsius y que, en determinados casos, permite evitar una cirugía convencional.

Aunque sus resultados son prometedores, no se trata de una cura universal contra el cáncer ni de una alternativa disponible para todos los pacientes. Su utilización depende del tipo, tamaño y ubicación del tumor, así como de las condiciones de cada persona.

¿Cómo funciona la tecnología que congela los tumores?

La crioablación consiste en introducir unas agujas especiales, conocidas como criosondas, directamente en el tumor. A través de ellas se liberan gases que provocan un descenso extremo y controlado de la temperatura del tejido.

Cuando las células tumorales quedan expuestas a temperaturas que pueden situarse entre -40 y -80 °C, se forman cristales de hielo dentro y alrededor de ellas. Este proceso provoca daños irreversibles y termina destruyendo el tejido tratado.

Uno de los elementos clave es la resonancia magnética. Mientras se realiza el procedimiento, los médicos pueden observar el tumor y controlar la denominada “bola de hielo” que se forma alrededor de las criosondas. Esto permite delimitar con mayor precisión el área que se está congelando y reducir el riesgo de afectar estructuras sanas cercanas.

 Una nueva técnica utiliza frío extremo y resonancia magnética para destruir tumores.
 Una nueva técnica utiliza frío extremo y resonancia magnética para destruir tumores.

¿Para qué tipos de cáncer puede utilizarse?

La técnica se estudia y utiliza principalmente en determinados tumores sólidos. Entre sus aplicaciones se encuentran algunos tumores renales pequeños en etapas iniciales, lesiones hepáticas seleccionadas, tumores pulmonares periféricos y determinados casos de cáncer de próstata.

También puede utilizarse para tratar algunas metástasis óseas o de tejidos blandos, particularmente cuando provocan dolor.

La crioablación puede resultar especialmente interesante para pacientes que no son buenos candidatos para una cirugía convencional debido a su edad, enfermedades previas o a la ubicación del tumor. Sin embargo, la decisión debe tomarse de manera individual por un equipo médico especializado.

¿Qué beneficios ofrece?

Al no requerir una cirugía abierta, la crioablación puede reducir el impacto físico del tratamiento. El procedimiento utiliza pequeñas punciones para llegar hasta el tumor y, dependiendo del caso, puede requerir menos tiempo de hospitalización que una intervención convencional.

Entre sus principales ventajas se encuentran una recuperación potencialmente más rápida, menor afectación de tejidos cercanos y la posibilidad de tratar lesiones en pacientes para quienes una operación representa un riesgo elevado.

En algunos casos seleccionados, el paciente puede regresar a casa el mismo día y retomar sus actividades habituales en un periodo relativamente corto.

¿La crioablación sustituye la cirugía o la quimioterapia?

No necesariamente, la crioablación no reemplaza todos los tratamientos contra el cáncer. Puede formar parte de una estrategia más amplia junto con cirugía, radioterapia, quimioterapia, inmunoterapia u otros tratamientos sistémicos.

Su utilidad depende de las características del tumor. Por ello, no todas las personas con cáncer pueden someterse a este procedimiento ni todos los tumores pueden tratarse mediante congelación.

¿Tiene riesgos?

Aunque es menos invasiva que una cirugía convencional, la crioablación no está libre de riesgos. Pueden presentarse sangrado, infección, dolor temporal o lesiones en órganos y tejidos próximos al tumor. El riesgo depende principalmente de la ubicación y tamaño de la lesión, además de la experiencia del equipo médico y de la tecnología disponible.

Otro desafío es el acceso. La técnica de congelar tumores requiere equipos especializados, resonancia magnética y personal capacitado, por lo que todavía no está disponible de manera generalizada en todos los hospitales.

La crioablación guiada por resonancia magnética representa así una herramienta de la oncología de precisión que puede ofrecer una alternativa menos invasiva para determinados pacientes. Su expansión dependerá de los resultados de nuevos estudios clínicos, la experiencia médica y una mayor disponibilidad de esta tecnología.

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