Los casos de cáncer han aumentado en distintas regiones del mundo, pero la explicación no responde a una sola causa. El envejecimiento de la población, los avances médicos que permiten detectar más enfermedades y la exposición a determinados factores de riesgo ayudan a entender por qué hoy se registran más diagnósticos que décadas atrás.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la incidencia del cáncer aumenta considerablemente con la edad, debido, entre otros factores, a la acumulación de exposiciones de riesgo durante la vida y a que los mecanismos de reparación celular pueden perder eficacia con el paso de los años.
Casos de cáncer y el envejecimiento de la población
Uno de los principales motivos detrás del aumento de los diagnósticos es el cambio demográfico. Actualmente, las personas viven más tiempo y existe una mayor proporción de adultos mayores, un grupo en el que el riesgo de desarrollar cáncer es más elevado.
La OMS señala que la población mundial de 60 años o más pasará de mil millones en 2020 a 1.4 mil millones en 2030. Para 2050, esta cifra alcanzaría los 2.1 mil millones. Este envejecimiento poblacional significa que habrá más personas en edades donde las enfermedades oncológicas son más frecuentes.
La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) estimó que en 2022 hubo casi 20 millones de nuevos casos y cerca de 10 millones de muertes por cáncer a nivel mundial. Además, sus proyecciones apuntan a 35 millones de nuevos casos anuales para 2050, principalmente por el crecimiento y envejecimiento de la población.
¿Se debe solamente a los hábitos actuales?
No. Aunque los estilos de vida tienen un papel importante, el incremento de casos no puede atribuirse únicamente a la alimentación o al sedentarismo. También influyen factores ambientales, genéticos, infecciosos y ocupacionales, dependiendo del tipo de cáncer.
La OMS identifica entre los factores de riesgo el consumo de tabaco y alcohol, la alimentación poco saludable, la inactividad física y la contaminación del aire. El sobrepeso y la obesidad también están relacionados con un mayor riesgo de diversas enfermedades no transmisibles, entre ellas algunos tipos de cáncer.
El tabaco continúa siendo uno de los factores prevenibles más importantes. La OMS indica que su consumo está relacionado con más de 20 tipos o subtipos de cáncer, mientras que el alcohol también incrementa el riesgo de desarrollar diferentes tumores malignos.
Más diagnósticos también reflejan avances médicos
Otro elemento que puede influir en las cifras es la capacidad actual para identificar enfermedades que anteriormente podían pasar desapercibidas. Las mejoras en las técnicas de diagnóstico, los programas de detección y un mayor acceso a determinadas pruebas permiten encontrar algunos tumores en etapas más tempranas.
Esto no significa que todas las personas diagnosticadas recientemente hayan desarrollado la enfermedad por causas nuevas. En algunos casos, la medicina actual simplemente tiene más herramientas para detectar y registrar los casos que en décadas anteriores.
La detección temprana es especialmente relevante porque muchos tipos de cáncer tienen mayores posibilidades de curación cuando se identifican oportunamente y reciben el tratamiento adecuado. Por ello, la prevención y las revisiones médicas indicadas según la edad y los factores individuales son fundamentales.
¿Qué se puede hacer para reducir el riesgo?
La OMS estima que aproximadamente 38% de los casos de cáncer pueden prevenirse mediante la reducción de factores de riesgo y la aplicación de estrategias preventivas basadas en evidencia. Entre las recomendaciones se encuentran evitar el tabaco, mantener un peso saludable, realizar actividad física y llevar una alimentación equilibrada.
También se recomienda reducir o evitar el consumo de alcohol, protegerse de la radiación ultravioleta y seguir las indicaciones de vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH) y la hepatitis B cuando corresponda.
Por ello, aunque el aumento de los casos tiene una relación importante con el envejecimiento poblacional, prevenir los factores modificables y detectar la enfermedad a tiempo siguen siendo herramientas esenciales para disminuir su impacto.


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