En muchas casas, las ciruelas desecadas han sido vistas como el remedio clásico contra el estreñimiento. Sin embargo, nuevas investigaciones revelan que este alimento sencillo y accesible podría tener un papel mucho más trascendente: proteger la salud del corazón y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
La ciencia comienza a demostrar lo que la tradición ya intuía: pequeños gestos diarios, como añadir unas cuantas ciruelas desecadas a la dieta, pueden marcar una diferencia significativa en el bienestar a largo plazo.
El poder antioxidante detrás de la protección
Un estudio publicado en el Journal of Applied Physiology en 2021 analizó el consumo de 50 a 100 gramos de ciruelas desecadas al día —entre cinco y diez unidades—. Los resultados fueron reveladores: los participantes mostraron una reducción en los niveles de colesterol y en los marcadores de inflamación, ambos factores determinantes en la salud cardiovascular.
La profesora Shirin Hooshmand, de la Universidad Estatal de San Diego, explicó que estas mejoras se deben a la capacidad antioxidante de la fruta, capaz de combatir el estrés oxidativo, un proceso relacionado con el envejecimiento celular y la aparición de enfermedades cardíacas.
Ciruelas frescas, jugo o desecadas: ¿cuál elegir?
La nutricionista Maya Vadiveloo, de la Universidad de Rhode Island, señaló que tanto las ciruelas frescas como las desecadas tienen beneficios similares, pero el proceso de secado concentra nutrientes y facilita su consumo.
Mientras que el jugo de ciruela pierde parte de la fibra y suma calorías adicionales, las frutas enteras aportan saciedad, control de peso y regulación del metabolismo de las grasas. De hecho, consumir ciruelas desecadas resulta más práctico y eficaz que alcanzar la misma cantidad de fruta fresca en el día.
Storytelling: un hábito sencillo con grandes recompensas
Imagina a Clara, una mujer de 58 años que decidió cambiar su estilo de vida tras un susto médico. Sin grandes recursos ni tiempo para dietas complicadas, comenzó a incluir un puñado de ciruelas desecadas cada mañana junto con su desayuno. Meses después, su médico notó una mejora en los niveles de colesterol y menor inflamación.
La historia de Clara refleja lo que los estudios ya confirman: pequeños cambios sostenidos en el tiempo pueden transformar la salud.
Beneficios en todas las etapas de la vida
Aunque la mayoría de los estudios se han realizado en mujeres posmenopáusicas y hombres mayores de 55 años, los expertos aseguran que los adultos jóvenes también pueden prevenir problemas cardiovasculares al incorporar ciruelas desecadas en su dieta.
No obstante, los especialistas advierten: ningún alimento es milagroso. El verdadero impacto se obtiene cuando este fruto se suma a un patrón de alimentación variado y equilibrado, acompañado de ejercicio y buenos hábitos.
Un aliado para el corazón
Las ciruelas desecadas no solo son un snack accesible y delicioso, sino también un aliado poderoso para el corazón. Su riqueza en fibra, antioxidantes y su capacidad de mejorar el colesterol las convierten en una opción sencilla para quienes buscan fortalecer su salud cardiovascular sin recurrir a soluciones complicadas.


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