Luis, de 58 años, había escuchado mil veces que debía moverse más. Su médico le había diagnosticado hipertensión arterial, y aunque intentó seguir las recomendaciones, siempre encontraba excusas. Hasta que un día leyó una investigación que cambió su perspectiva: caminar más y más rápido podía reducir drásticamente el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares.
El estudio que pone números a la esperanza
Investigadores de la Universidad de Sídney analizaron a más de 32,000 personas con presión alta durante casi ocho años.
El hallazgo fue contundente:
- Cada 1,000 pasos adicionales reducen un 17% el riesgo de problemas cardíacos.
- 22% menos riesgo de insuficiencia cardíaca.
- 9% menos probabilidad de infarto.
- 24% menos riesgo de accidente cerebrovascular.
Y lo más inspirador: no es necesario llegar siempre a 10,000 pasos diarios para obtener beneficios.
La velocidad sí importa
El ritmo promedio de quienes obtuvieron mejores resultados fue de 80 pasos por minuto durante 30 minutos al día.
Ese simple ajuste se asoció con un 30% menos de riesgo de sufrir problemas graves del corazón y cerebro.
Los investigadores encontraron que caminar o trotar más rápido ofrecía beneficios adicionales sin evidencias de daños.
Historias que motivan
Luis empezó con 3,000 pasos diarios, subió a 5,000 y hoy promedia 8,500. Lo importante, dice, fue acelerar el paso. En menos de seis meses, su médico redujo su medicación para la presión arterial.
Más allá de la hipertensión
El estudio también revisó a 37,000 personas sin presión alta:
- 20% menos riesgo de problemas cardíacos por cada 1,000 pasos extra.
- 25% menos riesgo de accidente cerebrovascular.
Caminar más y más rápido es una estrategia preventiva universal.
Consejos prácticos para aplicar hoy
- Divide la caminata: tres sesiones de 10 minutos a paso rápido.
- Usa tecnología: relojes o apps para medir pasos y ritmo.
- Busca rutas con ligera pendiente para aumentar la intensidad.
- Hazlo social: caminar con amigos aumenta la constancia.
Tu salud a un paso de distancia
La ciencia es clara: la distancia y el ritmo al caminar son aliados poderosos contra la hipertensión, los infartos y los ACV.
Como dice el investigador Emmanuel Stamatakis: “Cualquier cantidad de actividad física es beneficiosa, incluso por debajo del objetivo de 10,000 pasos”.


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