Calabacín: la fruta antiinflamatoria y aliada de la salud visual y metabólica
El calabacín, conocido también como zapallo o calabacita, es una fruta de verano que muchas veces pasa desapercibida por su sabor suave y su apariencia sencilla. Sin embargo, detrás de esa humildad se esconde un alimento con sorprendentes beneficios nutricionales que han sido valorados desde la antigüedad.
Desde tiempos remotos, el calabacín ha sido empleado en la medicina tradicional para combatir inflamaciones, infecciones y enfermedades, gracias a sus propiedades antivirales y antimicrobianas. Hoy, la ciencia confirma que estas ventajas se deben a su alto contenido en antioxidantes, que protegen nuestras células y refuerzan el sistema inmunitario.
Antioxidantes poderosos para combatir la inflamación
El calabacín contiene vitamina C, betacaroteno, luteína y zeaxantina, compuestos que actúan como antioxidantes naturales. Estos nutrientes ayudan a neutralizar los radicales libres que dañan las células y regulan la producción de citoquinas inflamatorias, mensajeros químicos que, en exceso, pueden causar enfermedades crónicas como el cáncer.
Solo medio calabacín mediano aporta cerca del 20% de la vitamina C diaria recomendada, esencial para mantener un sistema inmunológico fuerte y saludable.
Salud ocular: luteína y zeaxantina para una visión clara
La luteína y la zeaxantina son carotenoides que se acumulan en la mácula, una parte vital del ojo responsable de la visión nítida. Estos nutrientes protegen las células oculares del daño oxidativo y ayudan a prevenir la degeneración macular relacionada con la edad, una causa principal de ceguera en adultos mayores.
Una taza de calabacín proporciona aproximadamente el 17% de la cantidad diaria recomendada de estos carotenoides, un aporte importante para cuidar la salud visual.
Potasio y equilibrio metabólico
El calabacín es una excelente fuente de potasio, un mineral clave para controlar la presión arterial y contrarrestar los efectos negativos del exceso de sodio, muy común en la dieta moderna. Medio calabacín contiene alrededor del 4% del potasio diario recomendado, similar al aporte de medio plátano.
Este equilibrio mineral favorece la función celular y ayuda a mantener una salud metabólica óptima, beneficiando la función cardíaca y muscular.
Baja densidad calórica y alto contenido de agua: ideal para perder peso
Con un 95% de agua y muy pocas calorías, el calabacín es ideal para quienes buscan controlar su peso sin perder saciedad ni nutrientes esenciales. La densidad energética baja de este alimento permite aumentar el volumen de las comidas sin incrementar las calorías, ayudando a evitar enfermedades como la obesidad y la diabetes.
Cómo preparar el calabacín para aprovechar sus nutrientes
El calabacín es un ingrediente muy versátil: puede consumirse crudo, a la plancha, al vapor, asado, en puré o en espiral (como sustituto de pasta).
Para conservar su valor nutricional:
- No peles su piel verde, pues concentra gran parte de sus antioxidantes.
- Añade un poco de aceite de oliva para mejorar la absorción de luteína y zeaxantina, que son liposolubles.
- Evita cocinarlo en exceso para preservar la vitamina C.
Receta práctica: albóndigas jugosas con calabacín rallado
Una manera deliciosa y nutritiva de incorporar calabacín es rallarlo y mezclarlo con pollo molido para preparar albóndigas. El calabacín aporta jugosidad y nutrientes, mientras que reduce la cantidad de carne, haciéndolas más saludables.
La ‘magia’ del calabacín
El calabacín, con su perfil nutricional rico en antioxidantes, potasio y agua, es un aliado natural para reducir la inflamación, cuidar la visión y mantener un peso saludable. Su versatilidad en la cocina y bajo costo lo convierten en un ingrediente esencial para una dieta equilibrada y nutritiva.


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